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Friday, July 22, 2005 o.o
CAPÍTULO 11

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Joder, te juro que no volveré a tomar tortitas, se me indigestan, ¿las hicistes con fabado o qué?

- Ehhh, no habrás leído las recetas de mi madre, ¿verdad?

D'oh suspiró y se resignó a esperar sentado, en aquel lúgubre taxi que les llevaba al aeropuerto para coger un avión que les llevaría a China, que les correspondería con la muerte de la mafia que es muy mala y muy violenta...

Entre tanto, D'oh iba pensando: "Balancemos la situación... si me tiro un pedo, puede que no me oigan... pero puede que huela, y entonces la hemos liao. Bueno, me arriesgaré."

D'oh hizo caso a su subsconsciente y se tiró el pedo. No sonó, y D'oh se quedó muy agusto, pero era un pedo pintor e iba con sorpresa...

A los dos minutos el taxi estaba parado en el arcén, y el conductor del taxi y Huh tendidos en el suelo medio asfixiados, sofocados y con la nariz como una alcachofa.

Huh se recuperó a duras penas, echó la raba un par de veces, nada importante. Pero el conductor no se recuperaba y nuestros amigos, al temerse lo peor, lo que hicieron fue irse con el taxi y no comerse el marronazo.

Acto seguido el conductor sacó fuerzas de flaqueza para llamar a la policía, que estuvo muy atenta y se colocó detrás del taxi de nuestros protagonistas en un periquete.

- Nos pisan los talones Starsky... digo D'oh.

- Oye, tu no digas na que te llamas Huh, y no puedes negar la evidencia, se parece a Hutch.

- Pos por eso me he confundío... bueno, vamos a pensar que hacer... recordaré lo que me dijo mi padre que tenía que hacer en ocasiones como estas...

Huh pensando: "Mira Huh, hijo mío, cuando robes un taxi porque el taxista quede medio asfixiado porque un compañero tuyo se ha tirado un pedo... ¡pero Huh! ¡Te quieres quitar el delantal y los zapatos de tu madre!

- D'oh, yo creo que no debemos hacer caso a mi padre, esos zapatos me gustaban mucho.

Tuvieron suerte, porque una ardilla herida se cruzo en la carretera y los agentes policiales no tuvieron más remedio que parar a ver que pasaba y socorrer a la ardilla en vez de perseguirles.

Llegaron al aeropuerto, facturaron, y se metieron en el avión.

Cuando llegaron vieron a un hombre de negro que les dijo:

- Les estaba esperando.

- ¿Pero quién es usted? - dijo Huh confuso.

- Yo soy tu padre.

- ¡¡No jodas!!

- Sí… ¿no?… Ah no espera… va a ser que no, jeje, es que eres clavao a mi chaval, bueno venga, que lo siento eh.

- Nada hombre nada, hasta luego.

Después de este pequeño incidente, cogieron sus maletas y se fueron al hotel Acachupá.

- Bueno, ya que hemos colocado todas nuestras cosas, cojamos las armas y marchémonos.

- ¿Y dónde vamos Huh?

- A ver a un antiguo compañero de mi infancia.

- Valep.

Después de unos minutos de caminata, interrumpida por un niño hijoputa que les pedía una piruleta, llegaron a un prostíbulo llamado "Las nenitas de Gazpacho".

- ¡Jodo! Ehtoy flipando, ¡pero si es Huh! - dijo el dependiente, que tenía aspecto de piña rechoncha.

- Qué pasa tío, cuánto tiempo sin vernos, ¿cómo te va el negocio?

- Bueno, la verdá eh que lah guarrillah no son mu guapah, pero como siempre voy con Moshilo y Pinsho, tengo bastante clientela. A demah, paso un poquillo de droga de ve en cuando, y me ayuda a llega a fin de meh.

- Pues me alegro mucho colega, yo y mi amigo D'oh hemos venío a China porque la mafia ya me está tocando los cojones, y vamos a vengarnos.

- Pueh yo no puedo hace nada po vosotros…

- Uy amigo, ya lo creo que puedes, verás, hace meses que no chuscamos, y estamos un poquito necesitados, tú ya me entiendes.

- Oh, claro que ji, mira, en la habitasión osho tenei do pivita, subih y dihfrutá.

- Gracias tío, te debo una.

- Pa eso ehtamo.

D'oh y Huh subieron las escaleras y entraron en la habitación ocho, con los pantalones ya por los tobillos y limpiándose las babas con la mano.

Estuvieron largo tiempo manoseando los pechos de las gachises, y pasaron a meter las manos entre las lindas piernas. Pegaron el grito más grande que jamás se halla oído en el mundo (bueno sí, me he pasao un poco, pero así queda más guapo). Comprobaron que aquellas dos señoritas, no eran más que dos travelos. Inmediatamente D'oh y Huh intentaron salir corriendo del lugar, pero aquellos travelillos los agarraron y los porculizaron durante horas.

- Yo no puedo más tío - dijo D'oh ya tiempo después de salir del putiferio.

- Yo no se cómo coño nos lo montamos, pero nuestro ojete siempre sale escaldao de to los laos.

- Pues esto tiene que acabarse macho, ahora mismo vamos al refugio de la mafia china y ajustamos cuentas.


Capítulo puesto a las 01:04 pm por

 

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