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Friday, July 22, 2005 o.o
CAPÍTULO 28

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Bueno señores, después de este agradable desayuno, ¿saben lo que me apetece? - dijo D'oh

- ¿Comerme la polla? - dijo Shad.

- No.

- Meterme en tu boca? - apeló Mojón.

- No. ¡Sois una mierda de amigos!

- Oye, no te pases, que tengo sentimientos... y Shad seguro que tambien...

- ¡Que hay que salvar a Huh, cojones! - gritó al fin D'oh.

- ¡Exacto! Debemos trazar un plan, que nos ayude a salvarlo.

- Sodnfgasdfkansdfaksjdfnañskdfnasdf.

- ¿Qué dice Moncho?

- Dice: ¡Yu nou! ¡Yu nou nau! - dijo Shad.

- ¡Ah! Cómo no se me habría ocurrido.

- Joder Shad, aun no se cómo entiendes lo que dice...

- Bueno, es una conexión especial que tiene todo hombre con su mascota...

Dicho esto, D'oh le pegó un par de collejillas cariñosas al desagradable grano y siguió pensando...

- ¡Tengo una idea! - dijo Shad.

- Dispara.

- ¡No le salvemos! Que le den por el culo y le jodan, despues de todo, si se te cae una pastilla de jabón cerca de él lo lamentarías, pero si se le cae a él, ¿qué mas le va a dar? ¡Si hasta le mola!

- ¡No! ¡Eso no podemos hacerlo!

- ¿Por qué?

- Me debe diez euros.

- ¡A salvarle entonces!

Se dirigieron a la cárcel, pero antes, tenían que hacer una parada en casa de D'oh. Llegaron a casa de D'oh, y pararon...

- Ya hemos hecho la parada, ya podemos ir a la cárcel, ¡vamos! Pero antes, vamos a la armería, a cogernos unas buenas armas.

Llegaron a la armería. Estaba todo destartalado, y no había dependiente, al menos vivo. Justo antes de que vieran su cadáver, sonó el telefono y lo cogió D'oh.

- ¿Sí?

No contesta nadie.

- ¿Sí?

Entonces una voz de anciana contestó su pregunta.

- Oye, que sigue la niña ingresada.

D'oh estaba en un estado de alucinación digno de ver...

- ¿Qué?

- Sí, sigue en el hospital. Que si vas a ir a verla que sea pronto.

- Perdone, pero se ha equivocado.

- Sí, es que la pobre esta en el hospital, si vas a ir avísame.

D'oh no tuvo más remedio que decir:

- Lo siento, no la oigo...

- ¿Qué?

- ¡¡Hay interferencias!!

Después de decir estas palabras, tiró el telefono y salió corriendo del lugar chillando y agitando los brazos.

Mojón cogió un bazooka, mientras que Shad, se cogió una uzi pa él y un revolver casposo pa D'oh.

De camino a la cárcel, se encontraron a D'oh en un rincón con las manos en las rodillas y moviendose hacia delante y hacia detrás de un modo escalofriante.

Delante de la cárcel había una niña de unos cuatro años expendiendo pollo masticado por la boca, una cosa bastante desagradable, incluso para Mojón Cabrón.

- Qué violento... - dijo D'oh.

Entraron en la cárcel. Unos policías les hicieron pasar por un detector de metales. El detector empezó a sonar estrepitosamente, y nuestros amigos sacaron sus armas y empezaron a asesinar brutalmente todo lo que se movía, mientras Moncho jugaba tranquilamente con un ovillo de lana.

A Mojón Cabrón le habían herido en un brazo, así que se lo arrancó, sacó su bazooka de la espalda, y pegó un chupinazo que derrumbó el edificio, dejando a todos los presos libres menos a Huh.

Mojón regeneró su brazo y exclamó:

- Joder, que mala suerte colega.

D'oh le pegó un tiro a la cerradura de la celda de Huh, y todos salieron de allí cantando alegremente y cogidos de la mano.

- Chicos, ¡lo conseguisteis! ¡¡Muchas gracias!!

- Nada nada, pa eso estamos... Ehem... me parece que me debías diez euros...

- Sí, toma.

- Ok, vayamos a mi casa a sobar... o algo.

Llegaron a casa de D'oh, y se espanzurraron en el sofá.

Una especie de rugido hizo retumbar la sala.

- ¡Coño! ¿Qué ha sido eso?

- La tripita de Moncho. Parece que tiene hambre - dijo Shad.

- Por cierto, ¿de dónde ha salido este? - dijo Huh señalando a Moncho.

- De mi culo.

- ¿Por qué haré tantas preguntas? - dijo Huh rompiendo a llorar.

En esto, D'oh se puso en pie velozmente y gritó:

- ¡¡Esto es inadmisible!!

- ¿Por qué? - preguntaron todos confusos.

- ¡¡Porque yo he venido aquí a hablar de mi libro!!

- Ah... lo normal.

Oyeron un sonido de platos rompiéndose, fueron todos a la cocina, y vieron a Moncho revolviéndolo todo.

- ¿Pero qué hace?

- Parece que busca comida...

Moncho siguió saltando por la encimera hasta que encontró un bote de mostaza, lo abrió como pudo con la boca, y devoró toda la salsa.

- Vaya, parece que le gusta la mostaza...

- Sí, es lo que tienen los granos...

Moncho les miró con una cara como queriendo decir: "Maaaaaás".

Entonces Shad, preocupado por su mascotita dijo:

- ¡Rápido, vamos al supermercado a comprarle mostazilla de la buena!

- Sí, y de camino os cuento por qué me encerraron - dijo Huh.


Capítulo puesto a las 01:23 pm por

 

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