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Friday, July 22, 2005 o.o
CAPÍTULO 30

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Gente, me tengo que ir, debo hablar con Benson.

La abuela se fue, dejando a todos atónitos en el salón, mientras Carlosman lloraba desconsolado.

- Carlosman, no te preocupes, volverá, no creo que le enamore ese apuesto galán...

- ¿Qué dices? ¡Si lloro porque no consigo descifrar el genoma humano!

- Ya bueno, eso nos pasa a todos... llora conmigo.

Terminaron todos llorando, pero entonces llamaron a la puerta. Eran Rubidia y Benson. Se despidieron con un acalorado beso en los labios y Benson se fue.

- Rubidia, ¡¿qué ha hecho?!

- Os explico: por lo visto Benson, esta forradísimo, y tiene una herencia flipante. He pensado que podríamos matarle, seguro que me deja todo su dinero en su testamento, así acabaríamos con nuestra ruina económica...

- Hija puta la Rubidia, cómo le da a la sesera...

- Nos parece bien, vamos a idear un plan. Tú vas a cenar con él, y nosotros le meamos en la comida, y le cagamos, de esa manera sufrirá una indigestión gastrointestinal, con una repercusión de una fractura del el lóbulo derecho del hemisferio izquierdo del yunque.

- Mmm... vale.

- Ok, ¡manos a la obra!

Rubidia, llamó a Benson para ir a cenar, mientras todos nuestros amigos se habían disfrazado de camareros, excepto Mojón, que no había traje para él y se tuvo que poner uno de camarera.

Llegaron las nueve de la tarde, Benson fue a recoger a Rubidia, y fueron a un restaurante lujoso.

Llegó el camarero y les dio la carta. Rubidia pidió unas alcachofas poco hechas con mucho condimento y Benson unas alitas de pollo frito.

La comida fue a parar a manos de D'oh, que defecó en ella abundantemente. Mojón se rebozó un poco y Huh meo, mientras que Shad vomitó.

Mojón les llevó la comida a la mesa.

- Aquí tienen señores...

- Perdone, se ha equivocado, la alitas son para mí - dijo Benson.

Mojón tragó saliba fuertmente y se fue con los demás.

- ¿A esa camarera no la he visto yo antes? - dijo Benson.

- No creo cariño. Después de la cena te dejare que me hagas el amor...

Mojón y los demás entraron en la cocina.

- Muy bien Mojón, no te ha descubierto.

- Adofdaofheof ef hfeo.

- ¿Cómo dices?

- Nod hemosd equidsfdevocao djoe plgrgsato.

- ¡¡¿¿Qué??!!

- ¡Que nos hemos equivocao de plato! ¡Hemos hecho todas esas guarreridas sobre las alcachofas de Rubidia!

- ¡¡Mierda!!

- Joder macho, que no ha sido culpa mía, no te pases - dijo Mojón echándose a llorar.

- ¡Hay que hacer algo! - dijo D'oh encaminándose a la mesa de Rubidia y Benson.

D'oh llegó cuando todavía estaban catando el vino y no habían probado bocado. Muy disimuladamente, cogió el plato de alcachofas y el de alitas de pollo, y los lanzó con gran fuerza contra la pared.

- ¡¿Pero que hace?! ¡¡¿¿Está usted loco??!! - dijo Benson contrariado.

- Ehhh... perdone señor... esque he tropezado, enseguida les traigo unos platos nuevos.

- Que sepa que pienso poner una queja.

D'oh volvió a la cocina con los demás y dijo:

- Bien, he conseguido quitarles los platos sin que se dieran cuenta, ahora hagámoslo bien.

- Vale, pero yo ya no tengo ganas de cagar...

- Joder ni yo...

- ¿Qué hacemos?

- ¡¡Ya se!!

Al cabo de cinco minutos, D'oh salía de la cocina con un plato de alcachofas, y con otro de alitas de pollo con jeringuillas sidosas perfectamente camufladas entre los muslitos.

- Tengan señores, y disculpen las molestias.

- No se preocupe hombre, fue un accidente.

Cuando terminaron la cena, Rubidia y Benson salieron del restaurante, y los demás, que observaban desde la acera de enfrente, comentaban entre ellos:

- ¡Joder! Menudo estomago tiene ese viejo. Se ha papeao tranquilamente las jeringuillas.

- ¡¡¡AAAAARRRRGGGG!!! ¡¡Es indestructible!! - dijo Huh, que salió corriendo calle abajo y desapareció en la oscuridad de la noche.

- Esta bien - dijo Carlosman -, no aguanto más, voy a hacerlo, no aguantaría que se tirara a mi querida Rubidia.

Carlosman sacó un revolver, apuntó a la cabeza de Benson, y disparó. Este cayó al suelo ensangrentado.


Capítulo puesto a las 01:24 pm por

 

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