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Sunday, July 24, 2005 o.o
CAPÍTULO 37

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


Se despertaron en un sitio oscuro, lúgubre, con mal olor y con un sonido continuo de "tic-tac". Eran goteras. Estaban en un espacio amplio lleno de pilares enormes de piedra.

De pronto, una luz les cegó, les sacaron del maletero y les metieron en una especie de garaje.

- Do... do... ¿Dónde estamos?

- En un lugar del que nunca podreis salir - gritó un delincuente.

- Sí, ¿pero donde estamos?

Los secuestradores no hacían más que atender llamadas. Salían camiones de allí, no paraba el tránsito de gente, cuando de pronto, notaron como algo les quitaba las cuerdas de las manos, que tenían atadas a una viga de metal.

- ¡Shad!

- Sí, soy yo, aunque no se si debería desataros...

- ¿Cómo hemos llegao a esta situación?

- Mirad, ahora soy un importante jefe de esta empresa. Cuando llegué, me hice amigo de Paula, y su portentoso físico me sedujo. Una cosa llevó a la otra y ahora somos pareja. Si queremos escapar hagámoslo ahora. He metido en un camión un montón de dinero, lo que pasa es que no sé que pasará con Paula, ya pensaremos algo para deshacernos de ella. Ahora debemos pensar en escapar. Os contaré mi plan.

Shad, les contó detalladamente el plan que estaban a punto de ejecutar. Lo hicieron a la perfección. Sólo tuvieron un pequeño fallo: el camión en el que iban a pirarse no tenia ruedas, pero transportaron el dinero a otro camión y listo.

Salieron por la puerta principal con un principal estruendo, y otros camiones principales principalmente, querían matarlos.

Empezó la persecución. Dos camiones les perseguían y disparaban, pero del tubo de escape del camión de nuestros amigos, salian bolitas de mierda segregadas por Mojón Cabrón, lo que irritó mucho a los secuestradores, que se pusieron más furiosos.

Al final consiguieron darles esquinazo, ya que salio Paula del camión, cogió una esquina y la lanzó contra uno de los camiones que les perseguían, dejándolo completamente destruido.

Al otro camión que les venía siguiendo, lo paró de un cabezazo, lo cogió y lo tiró por encima de unos edificios de 30 pisos. Había pasado la amenaza, ahora les preocupaba ir a casa y descansar. Aquel había sido un día duro.

Ya en casa (bueno, en la de D'oh), debían explicar a Paula sin que se enfadase que debía abandonar el grupo.

- Bueno Paula, tu vales mucho, tienes una voz estupenda...

- ¿En serio? - dijo Paula, cuya voz tan ronca le produjo un raspón en la garganta que hizo que tuviera que escupir un flemón verde.

- Continúo: pero te falta convicción, no se qué decirte pero... estás expulsada...

Paula empezó a respirar mas fuerte de lo habitual, y se le hinchó la vena del cuello...

Pegó un aullido y se puso a pegar puñetazos a todo lo que se ponía en su paso, destrozando la casa.

Nuestros amigos se acojonaron (Rufo se empalmó), y no tuvieron más remedio que decirla:

- Vale vale, puedes quedarte con nosotros, pero estate quietecita maja.

- Pero Paula, lo que es imposible es nuestro amor, no somos compatibles... - dijo Shad queriendo evitar tener que volver a acostarse con ella.

Paula le gruñó, y Shad dijo:

- ¡Pero qué diablos! ¡Intentémoslo!.

Nuestros intrépidos personajes habían salido de un problema para meterse directamente en otro.

Tardaron un par de horas en contar y repartir el dinero mientras Paula les contaba anécdotas de cuando estuvo en la legión.

- Bueno, pues por fin volvemos a ser ricos - dijo D'oh.

Todos se abrazaron, y Huh le tocó el culo disimuladamente a D'oh.

- Huh, me cago en tus muertos, no me pellizques el culo ostias.

- D'oh, estás demasiado irritable. Sabemos que la arena de tu vagina te pica mucho, pero no debes pagarlo con nosotros - dijo Huh, mientras Mojón asentía.

- ¡¡Que no tengo arena en la vagina!!

Huh, para desahogarse, practicó un poco el sexo con Rufo, y después salieron todos a dar una vuelta y aliviar tensiones.

Estaban paseando tranquílamente por el bulevar, cuando Huh exclamó:

- ¡Me siento sucio! ¡Tengo que darme una ducha!

- ¿Estás loco? ¡¡No digas eso!! - dijo D'oh abofeteándolo.

- ¿Por qué?

- ¿Tú queriéndote lavar? ¡Eso es una incongruencia! ¿Es que no sabes que las inocongruencias pueden abrir agujeros en el tiempo y provocar una catástrofe?

- Bueno bueno... pues no me lavo ala.

Después de comprarse unas patatas fabricadas a base de pie deshidratado y sémola de atún, fueron a un banco para descansar las nalgas.

Rufo se puso a perseguir perritas, Mojón sobornó al jardinero (le chupó la polla) para que le podara la rama de forma bonita, Huh y D'oh conversaban sobre la importancia del agua en la industria naval, y Shad y Paula hacían arrumacos.

A Shad le daba mucho asco besarla, pero no podía hacer otra cosa, pues sabía que su vida estaba en juego. Entonces dijo:

- Garrula mía... te quiero.

"Qué extraño..." Pensó Shad, "yo no quiero a esta tía para nada, ¿por qué habré dicho eso? Es como si algo dentro de mí me lo hubiera hecho decir..."

Eso de que Shad quería a Paula sin duda era una incongruencia. De hecho Huh también sintió que algo en su interior le hizo decir lo de lavarse...

- Bueno, ya está bien, vámonos de aquí - dijo D'oh.

- Por Dios, que polla más fea que tiene el puto jardinero, me cago en mi puta madre - dijo Mojón abrumado.

- ¡¡¡MOJÓN!!! ¡¡Tú no tienes madre!! ¡¡No digas incongruencias!!

- Lo siento señor, no lo volveré a hacer.

- Así me gusta. Toma una galletita.

Muchas incongruencias se estaban produciendo últimamente, pero ¿por qué? Pronto lo descubrirían, pues tanta incongruencia estaba dañando el infinito espacio tiempo.

Ya en casa, decidieron que esa noche irían de fiesta para celebrar que volvían a tener dinero. Paula se emocionó mucho, le hacía ilusión salir de fiesta después de tanto tiempo sin privar, así que dijo:

- ¡Qué bien! ¡¡Voy a maquillarme y a ponerme guapa!!

Paula ponerse guapa... esa era la mayor incongruencia que jamás se había oído en todo el mundo. En medio del salón de la casa, empezó a crearse una especie de agujero negro.

- ¡Está creciendo!

- ¡¡Ya os advertí que tanta incongruencia era peligroso!! ¡¡Hijos de la gran puta, me cago en vuestras vidas!!

- D'oh, debes usar vaginesil o algo, no puedes seguir así - le dijo Huh mientras Mojón asentía.

El agujero negro creció aun más, y de el salió Pumuo montado en una nave espacial monoplaza.

- ¡¡Pumuo!! ¡¡¿Cómo puede ser?!! ¡Yo te maté!

- ¿Y este quién es? - preguntí Shad confuso.

- Un puto maricón que intentó matarnos a D'oh y a mi, y al que creí haber matado.

- ¡¡Calla puta!! - exclamó Pumuo - Llevaba toda mi vida estudiando el infinito espacio-tiempo y la posibilidad de viajar a través de él gracias a agujeros en el tiempo provocados por el poder de las incongruencias. Cuando me mataste, un amigo viajó al pasado para recuperarme, entonces lo aprendí todo sobre esta técnica, y os influí para que provocárais grandes incongruencias. Viajé al futuro para agenciarme esta nave con rayos láser, y os estuve buscando para mataros hasta este momento. Momento en el cuál vais a morir. ¡¡Mwahahahahahaaaa!!

Pumuo disparó un par de rayos, pero no dio a nadie. Paula le dio un puñetazo a la nave, y esta salió zumbando por la ventana.

- Pero que garrula por Diox.

De momento estaban a salvo, pero sabían que Pumuo volvería a por ellos.


Capítulo puesto a las 01:57 am por

 

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