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Tuesday, July 26, 2005 o.o
CAPÍTULO 39

(Para escuchar capítulo pincha aquí).


- ¿Qué es esa cosa? - dijo Mojón, la mierda jocosa, que tenía en su ramita posada una mariposa que tenía pinta de estar jugosa. Como la polla de Huh, muy melosa y suavecita, para lenguas golosas, entre mordeduras dolorosas de fulanas pecosas a las que la gente llamaba osas por tener las orejas llenas de pelos, roñosas, casposas.

- Pues no lo se mierda podrida, pero parece que me han hecho una llamada perdida - le contestó Shad con la mirada un poco ida, a causa de que Paula estaba montando una movida con una piva desconocida y con la camisa descosida.

Fueron todos a ver que ocurría.

- ¿Pero qué pasa Garrula mía?

- Esta puta arpía, que me ha tirao el refresco y ha llamado a una amiga pa que se ría.

Paula estaba enfadada, el tipo de la gabardina atada, se asustó y salió del lugar, no sin antes pasar por el baño para un pino plantar.

Nuestros amigos, que le vieron, no dudaron y le siguieron.

Llegaron a un callejón oscuro.

- Cojones, aquí huele a culo.

Rufo el perro se paró en una alcantarilla para marcar su territorio y follarse a una ratilla con sida, que le dejó el pene como un ofertorio.

El tipo misterioso se dio la vuelta y descubrió su rostro.

Cuál sería la sorpresa de nuestros intrépidos compañeros, al ver que ese tipo no era un pie lleno de uñeros.

- ¡Es una puta encía sangrante! - dijo Huh, el del pene palpitante.

Y en efecto, el tipo era Trident White, con un tarro lleno de fluor de fresa, y con una capa de sarro muy espesa.

- Pumuo viajó al pasado a rescatarme, para que de vosotros yo pudiera vengarme.

- ¿Pero nosotros qué te hicimos? Tú te suicidaste en los olivos.

- Pero fue por la puta de tu abuela, que se repetía más que un dolor de muelas.

- Joder, que puto rencoroso.

- Por no hablar de Edu el gangoso, al que matasteis tirando por la ventana una entrada de Hermano Oso.

- ¿También nos quiere matar ese mamón fulgoroso?

- Está muy muy deseoso.

Entonces apareció Pumuo en su nave, con Edu graznando como un ave, y dijo:

- Muy bien mamones, ahora os daremos pal pelo como a unos maricones que sois.

- Chinito estal cableado, porque pol vuestra culpa, un manporro me he dado - dijo Edu mascando pan rallado.

Entonces D'oh se sacó del bolsillo una entrada para Merlín el encantado, y la arrojó al alcantarillado. El chino, como hechizado, la siguió y murió ahogado en las aguas, llenas de lodo infestado.

- ¡Mierda! ¡Le habéis matado! - dijo Pumuo abrumado. - Es igual, luego para rescatarle volveré al pasado.

D'oh cogió una viga de metal, y se la lanzó a Pumuo, pero lo hizo muy mal, y solo alcanzó a una revista Quo.

- Que mala puntería tienes perro - le gritó Huh cual becerro.

- Inténtalo tú listo, y si le das luego te preparo un plato de pisto.

- D'oh, me apena que me trates tan mal, aunque se que es a causa de tu arena vaginal.

- Me estas tocando los cojones con el tema.

- Porque la rozadura te estará produciendo un estema. Pero hazme caso, usa crema de la buena.

- La crema de las pelotas te la voy a introducir por el ano como no te calles las bocotas. Y lo digo en plural, porque sino no rima y queda fatal.

Pumuo, que estaba harto de tal espectáculo dijo:

- Callaros ya, o por el culo os meto este báculo.

- Te callas tú, perra inmunda, que me recuerdas al príncipe de Zamunda.

Rufo, que había terminado de apañarse su pene rucio, se acercó por detrás a la nave de Pumuo, el sucio.

Mientras nuestros amigos le distraían, el perro solo mordía y mordía los cables de la nave, sabiendo que así una catástrofe ocurriría.

El vehículo se volvió loco, y empezó a dar vueltas en el aire cual flor de loto.

Pumuo el maricón, que no es tonto del cojón, dio un brinco y cayó al suelo con un aire socarrón.

- Volveré a rescatar al Chinomierda, y os daremos la merienda.

Entonces creó un agujero temporal, se introdujo en él, y le siguió la encía que usaba un anticaries llamado signal.

Huh le chupó la polla a Rufo como agradecimiento, y los demás se fueron a vomitar a un muro de cemento.

Ya en casa de D'oh, Paula exclamó:

- Si queremos derrotarlos, primero a Pumuo hemos de cargarnos, pues sólo el maneja los agujeros temporales, y sin él, los otros dos no son más que dos tíos con las fosas nasales abiertas como dos grandes canales.

- Tienes razón, garrulaza de los cojones, que con lo fea que eres, parece que eres de los Mormones.

- Hay que ver que borde eres - le dijo Huh a D'oh -, deberías hacer tus deberes y hacerte mirar esas ronchas que te están saliendo en la vagina, porque estoy seguro de que incluso tienes sangre en la orina.

Mojón asintió insistentemente, porque sabía que en Huh, la verdad estaba latente.

Y así estuvieron hasta la madrugada, en vela, mientras a Huh, Rufo le hacía una mamada.

Los demás, de espaldas a esa violenta situación, cogierón un gran papelón para anotar ideas y trazar un plan de acción, pues debían de matar a Pumuo el socabrón.


Capítulo puesto a las 03:29 am por

 

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