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Friday, August 19, 2005 o.o
CAPÍTULO 44

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


EN LA HABITACIÓN DE MOJÓN:

- ¡En guardia! - dijo Evil Mojón, que adoptaba una postura de espadachín usando por espada la barra de metal que tenía incrustada en la ¿cabeza?

- ¿A ti cómo te trajeron al mundo? - preguntó Mojón.

- A mi me trajo el doctor al mundo, es todo lo que puedo desear...

- A mi me cagaron a la existencia, soy un mierdolo compartido que se llama.

- Ah, ¿sí? ¿Y que tal?

- Ah, pues yo me siento muy bien chico, te mueves con mucha libertad.

- Yo tengo un poquito de dolores...

- Yo en vez de dolores tengo olores...

- Que envidia me das.

- Si me ayudas a machacar al fumaete de tu jefe te impregno un poco de mi esencia.

- ¡No! - y volvió a tomar posición de espadachín mientras gritaba: - ¡¡En guardia malandrín!!

Estuvieron luchando un rato. Se veía que el palo de Mojón no era tan fuerte y resistente como la especie de testigo que tenía Evil Mojón, eso podría acabar muy mal, cuando de pronto la barra de Evil Mojón se metio en el ¿cuerpo? de Mojón Cabrón y desprendió mucho olor a cacufia.

- Me... me... me ha cautivado... - decía y repetía el malvado trozo de plasta.

- ¡Sígueme!

EN LA HABITACIÓN DE SHAD:

- A mi me han dicho que te tengo que matar... creo...

- A mi me pasa igual, siempre dándome órdenes, no se me toma en cuenta, yo quería veranear en Cullera...

- Yo dije de atracar un banco, pero prefirieron mataros...

- Esto no debería ser así...

- Pues vaya, ¿entonces que hago? ¿Te mato... no te mato...?

- Haz lo que quieras, nadie sa va a pispar de que no estoy, ellos se pierden mis ideas...

- La verdad es que eres un puto incomprendido... soplapollas de mierda.

- ¿Qué?

- Perdón, a veces me pongo nervioso e insulto, demasiada energía acumulada al cabo del día.

- Estás perdonado Evil Shad, con mi mano te bendigo - decía Shad entornando los ojos y haciendo un movimiento de manos.

- ¿Sabes qué? Vamos a matar a mi condenado jefe.

- Como quieras...

- No, como quieras tú...

- No tonto, ¡como quieras tú!

- Que no... enga, tú...

- No tontín, venga pirata...

- ¡Que no ostia! - y mientras decía eso pegaba un bofetón a Shad y salían los dos de la mano de la habitación.

Salieron todos de sus respectivas habitaciones, menos Caramono, que había salido corriendo detrás de la furgoneta que conducía Evil D'oh, ya que de ella pasaban, y acababa de llegar al almacén, y estaba plácidamente en el descansillo aburrida, ya que la pobre no tenía clon.

- ¡Caramini! Vamos a matar al canutos, ¿te apuntas?

- Psss... - dijo con tono de indiferencia.

Se plantaron en un amplio salón, con dos pilares de cristal con algo verde correteando dentro. El doctor estaba sentado en el centro del salón. Se reía muchísimo al verlos aparecer.

- Jajajajaja, que inocentet soit. ¿Pensasteis que creería que mis clones os matarían? ¡No! ¡Ahora os tengo a todos juntos! - decía el doctor mientras el techo comenzaba a abrirse y un cristal envolvía el asiento.

- ¡No se rompe! - dijo Evil D'oh que había disparado contra el cristal varias veces.

- Ahora, mis pequeñot fantochet, os tengo en el lugar exacto... - se metió la mano en el bolsillo y sacó algo parecido a un detonador. Los clones se miraron. - Ahora, me ir´r de aquí.

El sillón sacó unas patas que servían de propulsor, y salió volando, pero mientras salía pudieron observar que el doctor apretaba el detonador, y los clones explotaron en mil pedazos, y empezó a derrumbarse el lugar.

- ¡Mirad! - dijo D'oh - Los clones por dentro son robots.

- ¡Cojámos los cachos, a lo mejor podemos reconstruirlos!

Nuestros amigos recogieron todos los pedazos y los metieron en la furgoneta de Evil D'oh antes de que el sitio se desplomara por completo.

Iban a toda velocidad por la autopista, cuando Caramono abrió la puerta de la furgona.

- ¿Pero que haces? ¡¡Cierra ahí!! ¡Alguien puede caerse!

- No aguanto más - decía Caramono -, esto es aburridísimo. No aguanto la ciudad, no pasa nada emocionante... La selva es mucho mejor, nunca sabes qué chimpancé se va a correr en tu cuerpo, no sabes qué furtivo va a intentar cazarte... no se, es más trepidante la vida allí, así que me voy corriendo a la jungla.

Tras decir esto, saltó de la furgoneta y echó a correr agitando los brazos en alto y gritando que era la reina del mundo.

Nuestros amigos llegaron a casa de D'oh, y empezaron a reconstruir a sus clones. Huh cogió el pene de Evil Huh y empezó a acariciarlo suavemente, se lo acercó a la cara y se lo restregó. Lo lamió despacio, saboreándolo bien y notando el prepucio en la garganta. El pene, aunque separado del resto del cuerpo, comenzó a ponerse duro. Huh se excitó y se lo pasó por todo el cuerpo.

- ¡¡Huh, deja ahora mismo esa guarrería y ayúdanos!!

- Jo, si solo estaba atornillándole la polla al cuerpo...

- Ya ya...

Tras hora y media, estaban todos reconstruidos y como nuevos.

- ¡¿Dónde estoy?!

- ¡¿Qué ha pasado?!

- ¡¿Por qué huele tan mal?!

- ¡¿Dónde está mi pene?!

Se preguntaban confusos los clones.

- ¡Huh! - exclamó D'oh. - ¡Devuélvele su pene a Evil Huh!

- Jo...

Huh se sacó el nabo de Evil Huh y se lo devolvió.

- Bien, el Dr. Maligno... digo el Dr. Canutos ha escapado al espacio en una cápsula de cristal blindado - explicó D'oh.

- No te preocupes, se que volverá - contestó Evil D'oh.

- ¿Por?

- Porque soy mu listo yo.

- No te he preguntado que por qué lo sabes, putorra. Te he preguntado que por qué volverá.

- Ah. Porque su mascota se le escapó hace un par de días, y la quiere mucho. Volverá para buscarla.

- ¿Tiene mascota?

- Sí, se llama Baldomero... digo Cabreo Inmenso.

- ¿¿¿Cabreo Inmenso???

- Sí, son unas tortitas mutantes con mala leche.

- Impezonante...

- ¿He oído tortitas? - preguntó Huh - ¡Me ha entrado hambre! ¡Vayamos a merendar!

- ¿No habéis merendado? Quizá os apetezca un poco de... ¡¡FIAAAAMBREEEE!! Mwahahahahahaaaa... - exclamó evil Shad.

- ¿Te pasa algo a tí? ¿Tienes algún problema?

- No no... lo siento, ha sido un arrebato, no volverá a pasar.

Salieron de la casa, y dando un paseo encontraron una cafetería bastante decente.

- Al menos en esta cafetería no ponen servilletas usadas y cucarachas ensartadas en los mondadientes.

- Ya, pero si te fijas no tiene paredes, es pura mugre sólida.

- No nos vamos a poner tiquismiquis tronco...

Todos pidieron tortitas, menos Mojón y Evil Mojón, que pidieron tarta de arándanos y arándanos de tarta respectivamente.

Huh fue a incarle el tenedor a su merienda, pero a las tortitas les salió una enorme boca llena de colmillos y le pegó un ñasco en el deo gordo.

- ¡¡Es Cabreo Inmenso!! - dijo Evil D'oh señalando a las tortitas de Huh.

- ¡Bien! ¡Raptémosle y chantajeemos al canuterio! - exclamó D'oh to feliz.


Capítulo puesto a las 02:42 am por

 

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