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Monday, September 05, 2005 o.o
CAPÍTULO 46

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


Un gran boquete en medio del asfalto indicaba que había llegado una cápsula de color gris metálico. Esta se abrió y dejó salir un humo espeso. De ella salió un señor menudo cojeando que decía:

- Cuando me bañé en Palomares...

Nuestros amigos corrieron, le metieron en la cápsula y le mandaron de vuelta al cielo, de donde había venido. Dejaron el agujero libre, en el que se puso a jugar un niño con una pelotita. Acto seguido cayó otra cápsula que hizo irremediablemente papilla de niño...

Esta cápsula se abrió igual que la anterior, y a la vez que humo salieron globos, 3 payasos, 3 trapecistas, 1 elefante, 5 humoristas y Boris Izaguirre.

- Sí, es mi cumpleañot. ¿Algún problema? Se que he elegido mal día para bajar, pero es que tengo manicura todot los díat de la semana excepto hoy.

- ¡Oh no! Es el Doctor... perdona, ¿cómo decías que eras? - dijo Huh.

- Canutos.

- No, lo siento, no llevo encima... - decía Huh.

- Digo que Canutos...

- Que no, que no, que encima no tengo nada, que voy esta tarde a comprar...

- Que soy el puto Doctor Canutos, ¡cojonet!

- ¡Ah! Pues vaya...

- Vengo a recoger a mi cuchi-cuchi... - al instante apareció Boris Izaguirre y le dio un abrazo con la pierna derecha levantada hacia atrás to gay - Me referia al otro cuchi-cuchi... - entonces Cabreo Inmenso terminó con la rabadilla de la pobre mujer y saltó a los brazos del Doctor -. Os esperan una serie de catatróficot accidentes, todos ellos provocadot por mí. Crearé monstruos sin piedad, capaces de cercenar extremidadet, de capacidadet sin igual... - y mientras decía esto, apareció de debajo de una mesa del restaurante Emilio Aragón, que sin perder la sonrisa empujó al doctor y a Cabreo dentro de la cápsula y los mandó directamente al espacio.

- Gracias Emlio... - dijo Evil D'oh.

- De nada chicos, ya sabéis... ¡tengo 7 vidas! - guiñó un ojo y se fue tarareando "un barquito de cascara de nuez"...

- Que majo este Emilio... - dijo Evil Huh.

- Te llega a cansar... - dijo D'oh.

- No, a mi no me ha llegado aun, estoy esperándola, he comprado ya compresas...

Salieron de aquella calle llena de grietas y agujeros en el suelo y fueron a casa. Decidieron ir andando para bajar lo que habían consumido algunos.

Llegaron a casa y buscaron rápidamente algo en las páginas amarillas relacionado con la autodefensa para combatir contra los monstruos del doctor.

- "Artes marciales"... desechado.

- "Taekwondo"... desechado.

- "Autodefensa para luchar contra los monstruos malignos del Doctor Canutos"... deshechado.

- "Clases de piano"...

- ¡Este! ¡Este es!

Se encaminaron hacia las clases de piano, donde les esperaba un tipo sin camiseta, delante de un piano, con una simple pajarita y sonriendo.

- Hola buenos días, veníamos por lo del curso de piano... Por cierto chicos, piano, sería como 3'14ano... es decir que un piano es el triple de mi culo... que cosas... - dijo Shad que se quedó mirando a un punto fijo después de este despliegue de medios.

- Sí señorras, mi nombrre es Ismael, yo os enseño a tocarr piano, prrimero verr mi piano para luego aprrender piano.

Escucharon un desabroche de cinturón y de bragueta, y el hombre nórdico se bajó los pantalones y levantó los brazos. De su órgano sexual se desprendían unas notas musicales.

- ¡Dios mío! ¡Que asco! - fue la expresión de todos menos de Shad, que seguía mirando un punto fijo (ya se le estaba empezando a caer la babilla), y menos Huh:

- Toca como los ángeles... - decía Huh repetidas veces, mientras todos corrían despavoridos del hombre de los dientes blancos.

- Yo creo que deberíamos cambiar de opción - decía D'oh.

- Sí, ¿por qué no probamos con punto de cruz? - decía Evil Huh.

- Lo mejor será probar con la tercera opción.

Y desaparecieron en el horizonte.

- Oye D'oh - dijo Huh -, llevamos horas andando sin rumbo, ¿a dónde cojones nos llevas?

- A la guarida secreta del Dr. Canutos.

- Bien, entonces te propondré una adivinanza para amenizar el viaje.

- A ver.

- Es largo, duro y está lleno de ¿sementiende?

- No te morirás, no.

Una vez llegaron a la misteriosa guarida subterranea, se encontraron con un grupo de esbirros del Dr. Canutos con orden de aniquilarlos.

- Huh, actúa.

Entonces, a la orden de D'oh, nuestro amarillo amigo empezo a bailar sensualmente frente a los esbirros. Una música seductora surgió de la nada, y Huh empezó a quitarse la ropa. En cuanto ese cojón caprichoso que se sale en un descuido apareció por el gallumbo, a los esbirros les estalló la cabeza.

- Muy bien Huh.

- Ha sido superguay mi actuación, ¿eh?

- Eh... sí.

Ese sitio era un laberinto. Dijo Huh abrumado:

- Jo, este sitio es superlioso, estamos superperdidos en esta superestructura.

- ¿A qué viene tanto "super"?

- A que soy superguapo.

Por fin llegaron a una gran sala donde había una gran mesa. Sentados a ella estaban el Dr. Canutos con Cabreo, y sus aliados: Frau Mamut, Número Privado, Delgado Pintón y Mini de Calimocho, que era un clon reducido del Doctor.

- Veo que ha llegado hasta mí señor Powers... digo señor D'oh, ¡pero jamás podrá destruirme!

- Te equivocas, efectuaremos el plan C - dijo D'oh.

- Ehh... ¿cuál es nuestro plan C? - preguntaba Shad.

- Pues... mmm... no lo se.

- Esque tienes una supermala memoria eh.

- Joder Huh, deja de una vez eso de "super".

- A mi se me ocurre un plan - dijo Evil D'oh.

- ¿Cualo?

- Pascualo.

- ¿Te comes un falo?

- Clavado en un palo.

- ¿Montañas yo escalo?

- Mojones me jalo.

- Y el plan, ¿cuál es?

- Verás, yo y los demás clones tenemos en nuestro interior un sistema de autodestrucción, podemos usarlo junto al Doctor para acabar con él.

- No tiene sentido, tenemos armas, moriríais en vano.

- Ya joder, pero de alguna manera tendremos que salir de esta historia, que ya empezamos a cargar un poquito joder, que no te fijas en las cosas macho, hay que decírtelo todo...

- Tienes razón... hermano.

Los clones y los originales se abrazaron, y mientras los clones corrían hacia el Doctor con intenciones kamikaces, este se metío por una compuerta en la que ponía: "Máquina del tiempo".

- ¿Qué habrá en esa sala? - se preguntaba Shad.

- ¿No ves lo que pone macho? - le decía Mojón - Está clarisimo que esa sala estará llena de macarrones con tomate.

Entonces los clones se autodestruyeron, pero lo hicieron tarde, el Doctor había huido hacia 1960.

- ¡Rápido! ¡Metámonos en la máquina del tiempo para seguirle! - gritaba D'oh eufórico.

- Sí, así podré follarme a mi madre y ser mi propio padre.

- Joder Huh, que gigantesco hijo de la gran puta que eres eh, te lo digo.

Pero entonces todos los aliados del Doctor se interpusieron entre la máquina y nuestros intrépidos amigos.


Capítulo puesto a las 12:38 pm por

 

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