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Monday, October 31, 2005 o.o
CAPÍTULO 48

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- ¡No puede ser!

- Sí... ¿Qué pasa?

- Pues que esa V... ¡está escrita con B!

Todos pegaron a Shad durante lo que fueron interminables horas para el amigable sujeto.

Nuestros amigos regresaban a casa en el coche. Hubieron llegado ya cuando un gato negro se les cruzó por delante.

- ¡Mierda, un gato negro!

- ¿Qué pasa? Un año de mala suerte, ¿no?

- ¡Qué va! ¡Que si li lo hubiera visto antes me lo hubiera trincao!

Como podéis observar, el comentario era de Huh.

Entraron en casa, se sirvieron algo y se pusieron a hablar del misterioso mensaje del cadáver.

- ¿Qué os pare...?

- ¡Vámonos al bar!

- ¡Siempre me hacies lo mismo! - decía Shad.

Buscaron algún bar cercano para tomarse un refresco. Vieron uno que se llamaba "Cogones que me congelo del frío", y decidieron entrar en ese. Dentro hacía mucho frío, y el camarero era un pingüino con pajarita. El pingüino les dijo:

- Bienvenidos a este bar amigos, pónganse cómodos, enseguida les traeré un refrigerio para aliviar esas gargantas sedientas, porque más vale útil volátil en concavidad metacarpiana, que arcoseno de 0.015 emprendiendo vuelo.

- Vale...

Esperaron en aquel frió tugurio sus bebidas 5 minutos, el camarero se hacía llamar Pingüino Rodríguez y era tremendamente eficiente, en esos 5 minutos vieron una noticia en la tele que decía que se había encontrado un cadáver de un hombre de unos 26 años con una herida en forma de V en el pecho.

- Oye, a ver si va a ser... - empezó a decir D'oh.

- ¡Victoria Beckham! Esa querías decir, ¿no? - interrumpió Huh.

- No. Seguro que es... - de nuevo D'oh.

- ¿Victoria Abril?

- No... la fea esta...

- ¡¡Vcamila Parker!!

- ¡Que no ostia! La puta Viejuna de los cojones, me cago en todos tus muertos hombre ya, me vas a tocar a mi los huevos, me cago en tus muertos dos veces, hijo de la gran madre que te parió a ti... cabrón.

Salieron del bar recapacitando. Unos de unas cosas, otros de otras...

- Ey chavales… - dijo Mojón - El otro día me pasó una cosa...

- A ver la gilipollez que suelta...

- Iba yo por la calle, comencé a correr y no paraba de oir a la gente decir "mirad como corre ese...", "parece gilipollas y maricón". ¿No os ha pasado nunca?

- Mojón, eres una mierda, tú no puedes correr.

- Yo se lo que oí... ¿Me estás tomando por loco? - acababa de decir esto cuando empezó a dar brincos y vueltas y gritaba "In the navy!" repetidas veces.

- Eso me pasa por hacerme amigo de una mierda rosa pinchada en un palo.

Llegaron de nuevo a casa y estuvieron viendo un poco la tele. De repente sonó la puerta. Abrieron la puerta tras 30 minutos de intensos "ve tú", "no, ve tú", "pues yo no me pienso levantar", "la madre de D'oh es una zorra", etc.

En la puerta había una nota clavada con un cuchillo. Nuestros amigos pensaron que sería algún vendedor de cuchillos que había dejado eso para que lo probaran y a los días volvería para venderles los demás y desecharon la nota. No sabían que estaban siendo amenazados. En la nota ponía "V de Viejuna".

Estaban todos espanzurraos en el sillón, cuando dijo Huh abrumado:

- Me se cae la baba.

- Será "se me".

- ¡No, no! ¡Es baba! ¡Lo juro!

Después de este incidente, salieron a la calle a recopilar información sobre Viejuna.

Iban conduciendo por la autopista cuando les paró la policía. Al volante del coche estaba D'oh. Un poli le dijo:

- ¿Me da su permiso de conducir?

- ¡Claro hombre! ¡Permiso concedido! ¡Conduzca usted todo lo que quiera!

Dicho esto pisó a fondo el acelerador y siguieron su camino.

Pararon en un parque para descansar. Ustedes se preguntarán: "¿Descansar de qué? Si van en coche". Pero ya sabemos todos lo mangurrianes que son nuestros amigos.

Estaban charlando en un banco, cuando una piedra impactó contra la cabeza de Huh. Este se levantó y miró al rededor para ver si localizaba al agresor.

- ¡¡CARTONIANO!!

Una voz le gritaba a lo lejos. Entonces vieron un grupo de niños riéndose y con piedras en la mano. Se acercaron a la muchachada, y un niño le dijo a Huh:

- Jajaja, se te ve el cartón macho.

A lo que Huh respondió:

- Sí, debajo del turbante lo llevo brillante, ¿qué pasa?

- Pues que ya sabes lo que dicen de los calvos... que son impotentes.

Nuestros amigos se miraron entre sí e intercambiaron sonrisas maliciosas. Ataron a los cuatro niños y los metieron en el maletero. Emprendieron el camino de regreso a casa. En esto que dice Mojón:

- Increíble lo que me pasa a mi por la calle.

- ¿Qué cosa? Cosasa. Sasasasasa.

- Pues que estoy paseando como cada mañana, y me cruzo con un pollo que llevaba una pastilla de Avecrem en la mano. Le pregunto que a donde va y me contesta que a esparzir las cenizas de su madre, el hijoputa.

- Desde luego, esque que poca consideración eh, hay que ver como está el mundo aviar. No se puede ir por la calle tranquilo, que indignación.

- ¿A que sí? Todo el mundo sabe que es mucho mejor el Caldofrán que el Avecrem.

Llegaron a casa y destaron a los niños. Huh se metió en un cuarto oscuro con ellos. Iba a demostrarles que no era en absoluto un impotente.

- Niños, ¿sabéis que le dice una brizna de hierba al Sol? - les dijo Huh.

- No... - respondieron los niños muy asustados y con la voz temblorosa.

- No me calientes, que me hago una paja.

Dicho esto, se avalanzó sobre los chiquillos y les hizo cosas que no podría reproducir con palabras, porque no existen palabras para describir tamañas asquerosidades, y aunque las hubiera, tampoco las escribiría, ya que traumatizaría a todo aquel que las leyera.

Tras cinco horas, se abrió la puerta del cuarto y los niños salieron corriendo y llorando, con el ojete nui y llenos de sangre.

- Amigos - empezó a decir Huh a los demás -, esto me ha hecho pensar. Es muy cierto que les he dado su merecido a esos críos, e incluso es posible que no vuelvan a hablar nunca después de lo que ha pasado ahí dentro, pero no mentían cuando me llamaron calvo.

- Bueno Huh, pero no pasa nada, nosotros te queremos con tu cabecilla pelá.

- ¡¿Me queréis?! ¿Entonces os puedo palpar?

- No.

- Ok.

- Bueno, sigue con lo que decías.

- Pues eso, que estoy calvorota, y quiero inventar un remedio contra la calvicie.

- ¿Inventar tú algo? Jajajajaja.

- Claro que sí, el trastero no lo usas para nada, así que me montaré ahí mi lavoratorio.

- Pero eso cuesta un pastizal.

- Pediré un crédito.

Dicho esto, salieron todos dirección al banco "Central Marrano que te la toca con la mano". Se sentaron en la primera mesa que vieron libre, y el banquero le dijo a Huh:

- Do you speak english?

- ¿Cómo?

- Do you speak english?

- ¡Que no le entiendo!

- Le pregunto que si habla usted inglés.

- Ah sí, perfectamente.

Después de esto les atendió directamente el director del banco, que resultó ser un cerdo de granja llamado Pepe.

- Buenos días caballeros, tengo entendido que quieren pedir un crédito.

- Jajaja, nos ha llamado caballeros, este hombre vive en la Edad Media.

- Cállate Huh.

Prosiguió el director:

- Para que yo les conceda el crédito, necesito que me abonen la cantidad de 1000 euros.

- Jajaja, ahora quiere que le abonemos, este hombre vive en un huerto.

- Cállate Huh.

Prosiguió el director:

- Cómo decía, necesito 1000 euros para hacer mis gestiones.

- ¡Le doy 50 pavos!

- Esto no es negociable.

- ¡¡75!!

D'oh le tapó la boca a Huh, y le pagó los 1000 euros a Pepe.

En dos días la cas de D'oh estaba llena de obreros convirtiendo el trastero en un laboratorio.

Nuestros amigos estaban todos muy contentos, pero lo que no sabían es que en la azotea del edificio de en frente, estaba Viejuna, con su espada en la mano y ansiosa por tomar vendetta.


Capítulo puesto a las 11:03 pm por

 

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