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Friday, July 22, 2005 o.o
CAPÍTULO 9

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Oye, date un poco de brillo que va a ser la hora de comer - dijo D'oh.

- Vale... compañero.

- Me ha llamado compañero... - susurró D'oh, y acto seguido se puso a llorar.

- ¿Qué te pasa D'oh? Se te ha llenado el arma de pescado.

- Sí, de trucha asalmonada al pil-pil.

D'oh continuó llorando largo rato.

- Bueno qué, ¿terminas ya?

- ¡Tengo sentimientos Huh! - y seriamente dijo - Bueno, ahí están.

Llegaron a la obra donde trabajaban los obreros y entrando con las armas en la mano se pusieron a pegar tiros, y claro, un porculizador universal no tiene ninguna posibilidad contra armas de ese tamaño, así que empapados en sangre terminaron de amontonar los cuerpos inertes al lado de un puesto de limonada de unos niños.

- Gracias Huh, ¡esto hay que celebrarlo!

- ¡Vamonos a Okinawa, que conozco un sex shop buenísimo!

- Estas pesadito con irte a Okinawa... ¿Sabes lo que te digo?

- No.

- ¿Sabes lo que te digo?

- No.

- ¿Sabes lo que te digo?

- ¡QUE NO, COÑO!

- Que nos vamos al trabajo, que aun queda un obrero por recibir mi venganza...

Y así, los dos llegaron al trabajo, e irrumpieron en el despacho del obrero informático.

El obrero se acojonó al ver a D'oh y a Huh con aquellas descomunales armas que casi doblaban su tamaño.

Huh apuntó el arma hacia la cabeza del obrero, pero enseguida D'oh se la retiró.

- ¿Qué haces macho? - preguntó Huh confuso.

- No le mates, antes quiero reir un rato.

- Jeje, se a que te refieres.

Dicho esto, D'oh y Huh se acercaron al obrero, le bajaron los pantalones y le metieron las dos gigantescas armas a la vez por el culo.

El ano del obrero, se desgarró a lo largo de toda la espalda, hasta que llegó a la nuca y se le salió el cerebro (podríamos decir, que por el culo).

La escena era un tanto violenta, pero se veía el disfrute en la cara de D'oh.

- ¿Tienes unas pajitas? - le preguntó a Huh.

- Claro, siempre llevo unas encima por si hay que sorberle el cerebro a alguien.

- Bien, empecemos.

Y tan tranquilos, se bebieron felizmente el cerebro del obrerillo de tres al cuarto.

- ¡¡Diosss!! ¡Que me cago!

- ¡¡¡Y yoooo!!!

Y es que el cerebro les había producido una indigestión de caballo.

- ¿Qué hacemos macho? El cuarto de baño está en la sexta planta, nos giñaríamos por el camino.

- Tienes razón.

Los dos miraron sus armas. No había otro remedio, tenían que cagar dentro de las armas, o saldrían de allí nadando en mierda.

Tal era la cantidad de excremento que salió de sus enrojecidos anos, que las armas quedaron totalmente obstruidas e inutilizables.

- Buff, su puta madre, como huele aquí.

- Ya te digo, vámonos o moriremos.

Salieron del despacho y vieron a gente vomitando por el olor, a otras les explotaba la cabeza, y había varios suicidios. Suicidios homicidas.

Al salir de edificio vieron a Yeh muerto. Huh fue corriendo con lágrimas en los ojos.

- ¡Amigo mío! ¿Qué te han hecho?

Sobre el cadáver de Yeh había una nota que decía: HUH, ESTO TE PASA POR QUERER ANDAR JODIENDO CON LOS YAKUZAS.

Huh se secó las lágrimas con el envés de la manga y le dijo a su ya íntimo amigo D'oh:

- Amigo, ahora soy yo el que necesita venganza.

- Pero, ¿qué has hecho tú con los yakuzas?

- Es una historia muy larga. Acompáñame a mi casa a coger unas cosas, y te lo voy contando por el camino.


Capítulo puesto a las 03:13 am por

 

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