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Friday, July 22, 2005 o.o
CAPÍTULO 11

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Joder, te juro que no volveré a tomar tortitas, se me indigestan, ¿las hicistes con fabado o qué?

- Ehhh, no habrás leído las recetas de mi madre, ¿verdad?

D'oh suspiró y se resignó a esperar sentado, en aquel lúgubre taxi que les llevaba al aeropuerto para coger un avión que les llevaría a China, que les correspondería con la muerte de la mafia que es muy mala y muy violenta...

Entre tanto, D'oh iba pensando: "Balancemos la situación... si me tiro un pedo, puede que no me oigan... pero puede que huela, y entonces la hemos liao. Bueno, me arriesgaré."

D'oh hizo caso a su subsconsciente y se tiró el pedo. No sonó, y D'oh se quedó muy agusto, pero era un pedo pintor e iba con sorpresa...

A los dos minutos el taxi estaba parado en el arcén, y el conductor del taxi y Huh tendidos en el suelo medio asfixiados, sofocados y con la nariz como una alcachofa.

Huh se recuperó a duras penas, echó la raba un par de veces, nada importante. Pero el conductor no se recuperaba y nuestros amigos, al temerse lo peor, lo que hicieron fue irse con el taxi y no comerse el marronazo.

Acto seguido el conductor sacó fuerzas de flaqueza para llamar a la policía, que estuvo muy atenta y se colocó detrás del taxi de nuestros protagonistas en un periquete.

- Nos pisan los talones Starsky... digo D'oh.

- Oye, tu no digas na que te llamas Huh, y no puedes negar la evidencia, se parece a Hutch.

- Pos por eso me he confundío... bueno, vamos a pensar que hacer... recordaré lo que me dijo mi padre que tenía que hacer en ocasiones como estas...

Huh pensando: "Mira Huh, hijo mío, cuando robes un taxi porque el taxista quede medio asfixiado porque un compañero tuyo se ha tirado un pedo... ¡pero Huh! ¡Te quieres quitar el delantal y los zapatos de tu madre!

- D'oh, yo creo que no debemos hacer caso a mi padre, esos zapatos me gustaban mucho.

Tuvieron suerte, porque una ardilla herida se cruzo en la carretera y los agentes policiales no tuvieron más remedio que parar a ver que pasaba y socorrer a la ardilla en vez de perseguirles.

Llegaron al aeropuerto, facturaron, y se metieron en el avión.

Cuando llegaron vieron a un hombre de negro que les dijo:

- Les estaba esperando.

- ¿Pero quién es usted? - dijo Huh confuso.

- Yo soy tu padre.

- ¡¡No jodas!!

- Sí… ¿no?… Ah no espera… va a ser que no, jeje, es que eres clavao a mi chaval, bueno venga, que lo siento eh.

- Nada hombre nada, hasta luego.

Después de este pequeño incidente, cogieron sus maletas y se fueron al hotel Acachupá.

- Bueno, ya que hemos colocado todas nuestras cosas, cojamos las armas y marchémonos.

- ¿Y dónde vamos Huh?

- A ver a un antiguo compañero de mi infancia.

- Valep.

Después de unos minutos de caminata, interrumpida por un niño hijoputa que les pedía una piruleta, llegaron a un prostíbulo llamado "Las nenitas de Gazpacho".

- ¡Jodo! Ehtoy flipando, ¡pero si es Huh! - dijo el dependiente, que tenía aspecto de piña rechoncha.

- Qué pasa tío, cuánto tiempo sin vernos, ¿cómo te va el negocio?

- Bueno, la verdá eh que lah guarrillah no son mu guapah, pero como siempre voy con Moshilo y Pinsho, tengo bastante clientela. A demah, paso un poquillo de droga de ve en cuando, y me ayuda a llega a fin de meh.

- Pues me alegro mucho colega, yo y mi amigo D'oh hemos venío a China porque la mafia ya me está tocando los cojones, y vamos a vengarnos.

- Pueh yo no puedo hace nada po vosotros…

- Uy amigo, ya lo creo que puedes, verás, hace meses que no chuscamos, y estamos un poquito necesitados, tú ya me entiendes.

- Oh, claro que ji, mira, en la habitasión osho tenei do pivita, subih y dihfrutá.

- Gracias tío, te debo una.

- Pa eso ehtamo.

D'oh y Huh subieron las escaleras y entraron en la habitación ocho, con los pantalones ya por los tobillos y limpiándose las babas con la mano.

Estuvieron largo tiempo manoseando los pechos de las gachises, y pasaron a meter las manos entre las lindas piernas. Pegaron el grito más grande que jamás se halla oído en el mundo (bueno sí, me he pasao un poco, pero así queda más guapo). Comprobaron que aquellas dos señoritas, no eran más que dos travelos. Inmediatamente D'oh y Huh intentaron salir corriendo del lugar, pero aquellos travelillos los agarraron y los porculizaron durante horas.

- Yo no puedo más tío - dijo D'oh ya tiempo después de salir del putiferio.

- Yo no se cómo coño nos lo montamos, pero nuestro ojete siempre sale escaldao de to los laos.

- Pues esto tiene que acabarse macho, ahora mismo vamos al refugio de la mafia china y ajustamos cuentas.


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CAPÍTULO 12

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Por cierto, el travelo rubio tenía cara de chica, y no estaba tan mal, no tenía casi bigote, y tu compañero se parecía a Aznar... jejeje - dijo D'oh.

- No te pases, ¿vale?

Estuvieron discutiendo pros y contras de atacar a la mafia, y sacaron 148 contras y 1 pro.

- Bueno, yo creo que esta claro, ¿no?

- Clarísimo. Venga, vamos a saco.

Entraron en un establecimiento propiedad de la mafia china, lleno de eso, de chinos, y empezaron a desenfundar las katanas, D'oh con un poco de incertidumbre por hechos pasados... Les vinieron 88 chinos maniacos lo menos y una lucha encarnizada se libró en la planta baja del bar, mientras el jefe se apoyaba arriba, sin mover un solo músculo, impasible. El jefe clavó un cuchillo en la barandilla de madera cuando se hubo cercenado la última extremidad, y fueron a por él. Empezaron a luchar, una lucha trepidante, con saltos espectaculares y muchos ruidos de katanas chocando, y así estuvieron varias horas, y no hacían más que pelear. El jefe era muy hábil, se podía decir que era un auténtico samurai, como la peli esa del Tom Cruise... Al final Estaba a solas con Huh, ya que D'oh quedó inconsciente. Cara a cara, en el patio nevado del bar, empezaron a luchar. D'oh se levantó corriendo y a camara lenta... Huh le miró, se tomó un café con el jefe chino y leyó el periódico del día. Luego dijo:

- D'oh, ¿puedes ir un poco más rapido?

D'oh llegó hasta donde estaba el jefe, y claro, este le metió la katana por el culo. Huh se cansó, cogió su enorme arma y le llenó la cara de mierda al jefe. Orgullosos, salieron del bar y se fueron a su casa, pasando antes por un dermatólogo para apañarle el culo a D'oh.

Ya en España:

- Bueno, otra cosa más que tachar en la lista de venganzas. Aun nos quedan los de TVE, los maricones y los puertas de la discoteca.

- ¿Por dónde empezamos?

- A mi me la suda ¿a ti no?

- Pos si, echémos lo a suertes.

- Anda no jodas, TVE y punto.

- Jajaja, vale.

Y así, D'oh y Huh se encaminaron hacia los estudios de TVE.

Al llegar a la entrada, se encontraron con que había una manifestación en contra de la violencia en los Lunnis.

- Estamos de suerte compañero, a lo mejor convencemos a algún tipo de estos pa que nos ayude en la venganza.

- No digas la palabra suerte muy alto a ver si nos la va a meter alguien… Ándate con ojo.

Se adentraron en la multitud, y D'oh se paró en seco al ver a un individuo de ojos rojos y traje naranja.

- ¡Ese es Shad!

- ¿Cómo dices?

- ¡Ese de ahí! Es Shad, un amigo de la facultad.

- Pero hijo, ¿tú has ido a la facultad a caso?

- Ehhh… no, pero nos conocimos cuando se supone que deberíamos estar en la facultad…

- Jajaja, que tío.

- Bueno, vamos a saludarle.

Se acercaron hasta donde estaba Shad, y D'oh le llamó. Shad se quedó blanco… a no espera, es que el color de su piel es blanco… bueno, Shad se quedó loco y le dio un abrazo a su amigo de toda la vida.

- ¿Qué haces por aquí tío? - dijo D'oh.

- Pues que me parece indignante que un programa infantil sea tan violento, y hemos venido a armar bronca. ¿Y tú que haces aquí? ¿Y quién es tu amigo?

D'oh le contó a Shad todas las historias de venganzas y porculizaciones, y de cómo llegó a entablar una gran amistad con Huh.

Shad, que era otro muerto de hambre sin amigos, decidió ir por la vida con D'oh y Huh.

- Muy bien coleguilla, jodamos un poco a los directivos de TVE, pero antes, tenemos que conseguirte un arma a Shad.

- No hace falta, ya tengo una, pero tenéis que acompañarme a mi casa - dijo Huh.

- Claro, vamos pa allá.


Capítulo puesto a las 01:04 pm por
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CAPÍTULO 13

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Joder, ¿dónde esta tu casa Huh?

- Tranquilo Shad, ahora llegaremos, un par de horas y listo.

Dos horas después...

- Ya hemos llegado, aquí es, podéis entrar, la casera es muy maja...

Huh siguio hablando pero D'oh y Shad no le hacían ni puto caso. Shad le susurró a D'oh:

- Yo no se si entrar... a ver si se nos va a caer encima.

Entraron en la casa, y saludaron a una rata con delantal, era la casera. Podría ser perfectamente una persona, pero en ese caso sería una persona muy fea.

- Venid a mi habitación chicos, vamos a coger lo que hemos venido a coger...

- Vamos Shad, ¡sube!

Shad se había quedado clavado contemplando un cuadro de un artista suyo infinitamente querido... Camilo Sexto.

- Pero Huh, no me dijiste que te gustaba Camilo Sexto - dijo con los ojos llorosos.

- Ya, y tampoco te dije que con 15 años me salió un grano en el culo. ¿Tú qué eres? ¿Mi biógrafo? En cualquier caso, ese cuadro es de la rata...

Shad miró a la rata con una sonrisa de oreja a oreja, se quedó contrariado y dijo:

- ¿Dónde has dicho que está tu habitación?

- Por aquí, seguidme.

Entraron en un cuarto de baño, que Huh tomaba por habitación, llena de pastillas contra el insomnio, matarratas, y cosas de esas... lo normal en toda habitación de soltero.

- Tiene que estar por aquí... ¡Aquí está, en el baño, contempladla!

D'oh y Shad se miraron como preguntandose si le darían una paliza...

- Huh, hemos dicho ARMA, ¡no RAMA!

- ¡Mierda! Mis problemas de sordera van cada vez más lejos... pero, ¿a que la rama es bastante bonita?

- Hombre, eso sí que no te lo voy a discutir, las cosas como son, es una rama, MUY bonita.

Se fueron a otra habitación para pasar allí la noche, y al día siguiente salir a por un arma y dirigirse a los estudios de TVE.

Se levantaron temprano para aprovechar la mañana, eran las 14:00...

Al instante llamaron a la puerta y pensaron que sería la tuerta (la vecina), pero era un tipo encorvado, con latigo y mascara sado, con los pantalones ajustados y de la camisa despojado, la máscara se quitó y dijo:

- ¿Son ustedes Doña Inés García, Don Manuel Deudén y Doña Rojelia Piñas?

- No, pero está bien que lo pregunte.

- Lo siento, me he equivocado de casa, supongo que será la de la al lado.

- Nada hombre.

Bajaron a desayunar al salón principal de la casa y allí estaba la rata con un delantal limpiando el polvo y con un arma en la mano. Les apuntó, ellos brincaron y les dijo:

- ¿No andábais buscando un arma?

- Sí, gracias, no era para que se molestase...

Le dieron las gracias a la rata y se pusieron rumbo a TVE.

Llegaron al despacho del director de TVE escalando por la fachada y entrando por la ventana.

Shad, que estaba ya emocionado, le apuntó y disparo, pero falló, y le dio a un cuadro de El Fary que había ahí.

El director se acojonó y apretó un botón que había debajo de su mesa. Se abrió una puerta secreta que había en la pared, y apareció un tío oriental muy conocido en el barrio, al que llamaban chinomierda por decir que tenía ovarios. Aquel tipo estaba cuadrao, pero no había problema, un tiro en la nuca y listo.

Shad disparó, y D'oh y Huh se abalanzaron hacia el chino con sus katanas.

El chino, llamado Edu (nadie sabe muy bien por qué), esquivó con gran agilidad la bala, y les arrebató las katanas.

- Jode que mal rollo macho.

- ¿Qué hacemos?

- Tengo una idea - dijo Shad.

Dijo esto, Shad se metió las manos en los bolsillos y sacó una entrada para Hermano Oso. La arrojó por la ventana, y el chino, se lanzó tras ella, pues era un gran aficionado a las películas de Walt Disney.

Hecho esto, solo quedaba cargarse al director. D'oh y Huh recogieron sus katanas, y se las introdujeron cada una por un ojo.

- Ale, amonos de aquí, que me está entrando un apretón.

Bajaron en el ascensor hasta la planta baja, y al abrirse las puertas se encontraron con que el piso estaba lleno de policías.

- Ehhh… hola…


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CAPÍTULO 14

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Se me agudiza el apretón, ¡no aguanto más!

- ¡¡NOOOOO!! Huh, ¡¡no lo hagas!!

Huh expulsó toda la mierda que había en su intestino y todos se hundieron: policías, e incluso ellos salieron nadando de aquel río de excremento. Aquella corriente de deshechos orgánicos les llevó directamente al mar.

- Un momento, Madrid no tiene mar...

Bueno, pues al Manzanares. A ver si ahora nos vamos a poner tiquismiquis...

- Ok, ok.

Se introdujeron en el Manzanares, y descubieron con gran asombro una biodiversidad muy variopinta: una ciudad bajo el mar. Se metieron y fueron a hablar con el presidente, a convencerle de que les ayudaran a matar a los gays que le jodieron el culo a D'oh en el día del orgullo gay...

Huh se acercó al presidente y empezó a decir:

- Hola buenas...

Antes de decir nada más aparecieron en la superficie con falos de goma abarrotando sus ojetes. Se fueron malhumorados y rechistando. Entraron en casa de D'oh y se pusieron a ver una cinta de Pamela Anderson y compañía.

Terminada la cinta, la habitación estaba llena de clinex. Llamaron al telefono:

- Aajsdfha aksjdfnasdf.

- ¿Qué?

- Asdojfa kdskjewi.

- ¿Qué dice?

- ¿Se me oye bien?

- Sí ahora sí...

- Bien, habeis visto esa cinta guarra...

- Sí.

- Pues dentro de siete días...

- ¿¡Que va a pasar!?

- Habrá pasado una semana... ¡MWHAHAHA!

- ¿Y qué?

- Y moriréis.

D'oh colgó el teléfono y se quedó acojonado y les contó a los demás lo que le habían dicho.

- Bah, si es pa dentro de siete días tenemos tiempo pa hacer el paria por hay...

- Seh.

- A ver Shad, elige tú la siguiente venganza, tenemos una panda de maricones, los puertas de una discoteca y unos seres submarinos.

- Mmm… no se no se… eh… los puertas. No no… mejor… los submarinos.

- Ok.

- No no espera espera… mmm… los maricas.

- Está bien, que así sea.

- O no, mejor… esto… ¡los puertas!

- Joder, venga va.

- ¡No no!

- ¡¡A tomar por culo!! ¡¡Los puertas y se acabó!!

Y se pusieron en marcha, hacia la discoteca Pa-Allá, cuyo logotipo eran dos testículos unidos por una ramita de cereza.

Shad se cercioró de que su arma estaba descargada y sin balas.

- Tenemos un problema chicos…

Shad le enseñó la pipa a D'oh y a Huh, y decidieron regresar a la casa de Huh, para ver si tenía otro arma aquella simpática ratita.

- Buenas tardes señora, veníamos a hacerle una consulta.

- Vosotros diréis chicos.

- Verá, ante todo agradecerle la pistola que nos dio el otro día…

- No hay de qué hombre.

- Bien, pues es que nos hemos quedao sin balas, y queríamos saber si usted tendría otro arma que darnos.

- Mmm, pues no me quedá nada, le di mi última arma a una chica llamada Kumba, que se iba a vengar de un plátano que le metía una mochila por el coño, o algo parecido. Como no queráis esta escoba…

- Po bueno, menos da una piedra.

Y se fueron de allí con la escoba.

Cuando llegaron a la discoteca, estaban los puertas de la otra vez. Uno de ellos le dijo a su compañero:

- Jajaja, son los de la otra vez, habrán venido a por más.


Capítulo puesto a las 01:06 pm por
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CAPÍTULO 15

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Joder, no me dijisteis que eran tan altos.

- Bueno, tampoco te dijimos que la madre de Huh la tiene más grande que su padre.

- Entramos, y consumimos un poco...

Entraron en el garito y se sentaron en una mesa. Cogieron la carta y leyeron...

- Yo creo que voy a pedir un dúplex que acabe en un buen griego... - dijo D'oh.

- Yo pediré un orgasmo facial que acabe en un árabe - dijo Shad.

- Pues yo pediré un trío que acabe en un napolitano - dijo Huh.

Se quedaron mirando al pobre Huh que avergonzado tuvo que pedir otra cosa.

La noche transcurrió tranquila, pero observaron que los puertas se acercaban hacia ellos. Sacaron sus armas, apuntaron y apretaron el gatillo, pero tenían el seguro puesto.

Los guardias les porculizaron, pero Shad les metió la escoba por el culo y huyeron despavoridos.

- Nos has salvado Shad...

- No, si ahí vienen más...

Diez puertas empezaron a porculizarles, y ellos esperaron a que terminaran con cara de aburrimiento.

Recolocándose el pantalón se alejaron del lugar.

D'oh dijo:

- Shad, ¿te acuerdas de cuando terminamos los estudios de la universidad e íbamos a ser filólogos alemanes?

- No.

- Bueno, da igual, me lo estaba inventando...

Y así prosiguieron, bajo unas luces de unas farolas y con un pedo que flipas, con ganas de ir a la casa de D'oh para sobar.

Llegaron a la casa de D'oh a las tres de la mañana, y después de hacerse unas pajillas con la porno del Plus, pusieron las noticias de Antena Tres. Estaban dando una noticia de una niña de seis años que había quedado atrapada debajo de unas vigas de metal, porque su casa se había derrumbado, ya que los pilares eran de papel de fumar. El caso es que, la niña llevaba varios minutos debajo de la viga, y los bomberos no podían hacer nada. La escena de la niña llorando, les llegó a D'oh y a Huh al alma (a Shad se la sudaba), y decidieron ir para ver si podían hacer algo.

- ¡Jo! Siempre hacemos lo que vosotros queréis - exclamó Shad.

Después de pagar al taxista con unas mamadas (pues no tenían un duro), se acercaron a la zona del derrumbamiento.

Estaban pensando un plan para levantar la viga, cuando algo muy veloz que caía en picado, se dio una gran hostia contra el suelo. "Aquello" resultó ser una persona, con un ridículo traje de licra roja y naranja, y un antifaz de plasticurri del barato. El hombre se levantó y escupió dos o tres dientes que se le habían roto por la caída. El tipo, dijo:

- No se preocupen caballeros, aquí ha llegado Carlosman, el superhéroe de alquiler.

D'oh, Huh y Shad, se quedaron boquiabiertos, pues no creían en la existencia de superhéroes.

Carlosman, se acercó a donde estaba la niña atrapada, agarró una viga por un extremo y empezó a hacer fuerza. Los pantalones, se le descosieron por la parte del culo, y después, los gallumbos. Carlosman continuaba haciendo fuerza, pero no conseguía levantarla. Hizo tanta fuerza, que un blando chorizillo de mierda, empezó a asomar por su peludo y pardo ojete.

Después de cagar como un hijoputa, y quedarse más agusto que el perro de un ciego, la viga se levantó unos centímetros. Las sonrisas empezaron a nacer en las caras de todos los presentes, y un atisbo de esperanza nació en el interior de la niña. Carlosman consiguió levantar la viga sobre su cabeza, pero entonces las piernas le empezaron a flaquear, y los brazos comenzaron a temblarle. Goterones de sudor le escurrían por la cara, y no hacía más que resoplar. De repente, soltó sin querer la viga con gran fuerza sobre la cabeza de la cría, desparramando sus sesos ensangrentados sobre los cuerpos de las personas que observaban la escena. La gente empezó a gritar de asco y horror, y Carlosman decidió salir volando de allí. Nuestros amigos, también horrorizados por lo ocurrido, decidieron agarrarse a las piernas de aquel superhéroe de pacotilla, pues no tenían un puto duro para volver a casa, y si hacían más mamadas iban a acabar potando unos encima de otros, y resultaría ser una escena hiperviolenta.

Volaron durante unos minutos, y aterrizaron en medio de un bosque, frente a una oscura cueva hecha de piedra. Fue entonces cuando Carlosman se dio cuenta de que estaban allí, y les gritó:

- ¡¡¡¿¿Quién coño sois vosotros??!!!


Capítulo puesto a las 01:08 pm por
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CAPÍTULO 16

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


TRES DÍAS DESPUÉS DE LA LLAMADA.

- Nosotros somos Huh, D'oh y Shad.

- ¡Eso! El burro delante pa que no se espante... - dijo Huh indignado.

- Bueno, ¿tienes algun problema? - replicó D'oh,

- No, no me comas... - dijo Huh echándose a llorar.

Mientras, Carlosman observaba la escena con una bolsa de palomitas en las manos.

- Cuando termineis avisad, ¿eh?

- Bueno, nosotros ya nos ibamos, solo nos agarramos a tus piernas pa no tener que chuparsela al taxista hijoputa.

- Si llegamos a saber que olía tan mal tu entrepierna no nos hubieramos montado...

- Sí, es que tengo mal aliento, pero en el culo, ya os lo explicaré...

- Bueno, que nos tenemos que ir.

Mientras se iban, Carlosman gritó:

- ¡Quedaos, para cenar hay pollo frito!

- ¡Bien! ¡Pollo frito!

Mientras iban a cenar, cantaban alegremente:

- Hoy hay pollo, pollo frito, qué exquisito el pollo frito...

Cenaron agusto y contentos, el pollo estaba riquísimo...

- Estaba muy bueno Carlosman.

- Sí, la salsa la fabrico de mi propia orina.

El salón se inundó de vómito.

Pasado un rato, Carlosman dijo:

- Bueno, ahora debo salvar al mundo, ¿os venís?

- Claro, pero llévanos en coche, que otra vez con el olor yo no puedo...

- Bueno, pero no os acostumbreis.

- Venga venga.

Llegaron a un sitio donde habia una tiroteo entre dos bandas.

- Mirad mi maestría cuando trato con malhechores.

Carlosman se puso en medio de las dos barricadas y dijo:

- ¡Quietos! Es mejor la paz que la guerra contra Carlosman.

- ¡¡JAJAJAJAJA!! - rieron las bandas. - Pero ¿quién es este tío con los calzones por encima del pantalón?

- No se, ¿hacemos que baile? - dijo el otro grupo.

- Venga.

Y empezaron a disparar al suelo, y Carlosman no tuvo mas remedio que ponerse a bailar, hasta que cansado, salió corriendo del sitio. Las dos bandas se reían a carcajadas...

Carlosman llego al sitio desde donde D'oh Huh y Shad obsebavan, y les dijo:

- ¿Veis? Les he amedrentado y ahora hacen la paz.

- ¡Vaya! ¡Es verdad!

- ¿Os hacen unas birras?

- Venga, vamos a mi casa - dijo Huh.

- Pero Huh, ¡mañana tenemos que volver al trabajo! - dijo D'oh.

- Bueno, pues nada hombre, pero de todas maneras yo te doy mi tarjeta y ya me llamarás - le dijo Huh a Carlosman.

- Venga, ta lue.

- Bye.

Y se fueron a dormir cada mochuelo a su olivito.

CUATRO DÍAS DESPUÉS DE LA LLAMADA.

Por la mañana, D'oh y Huh se encontraron en el trabajo, y tras hacer unos informes y demás cosas, llegó la hora de la comida.

Comieron las sobras de pollo que les dio Carlosman (no tenían dinero para comprar algo que no hubiera salido del pene de alguien), y volvieron al despacho. Oyeron una gran explosión, y salieron volando por la ventana.

Mientras cruzaban el cielo, observaron como el edificio se derrumbaba.

- Jojojojojo, que suerte chaval, explota el edificio y nosotros tan campantes. ¡Cómo mola volar! Jajaja - dijo Huh.

- Me juego el pescuezo a que al caer se nos mete algo por el culo.

Y así fue, aterrizaron de culo en unos palos de hierro que nadie sabía que coño hacían allí, parecía que estaban colocados exclusivamente para joder a nuestros amigos.

- Me debes veinte pavos.

Después de echarse un poquito de crema y unos polvos de talco, dieron un paseo para ver dónde coño estaban.

Resultó que estaban en las orillas del río Manzanares, y tras andar unos metros, se encontraron con Shad, que estaba felizmente pescando.

- Coño Shad, qué pacha.

- Hombre, ¿qué hacéis aquí? ¿Y qué os ha pasado en el culo?

- Pues aunque cueste creerlo, la oficina explotó y salimos volando hasta aquí, jejeje.

- Joder macho, si es que lo que no os pase a vosotros…

D'oh y Huh improvisaron unas cañas con unas ramas sueltas que había por ahí, y pescaron juntos en familia.

Después de varias botas y varios neumáticos, consiguieron pescar una puta trucha, que más tarde se comieron a la hoguera.

Sobaron un poco la siesta, y al despertar se pusieron a pensar que al no tener trabajo ninguno de los tres, necesitarían sacar dinero de alguna manera.

- Hijo, la trucha está mu rica, pero de esto no se vive, o nos ganamos unas pelas o morimos de hambre…

- Yo sinceramente estoy hasta los cojones de currar durante toa mi vida…

- ¿Y si atracáramos un banco pistola en mano y pantis en cabeza?

Miraron a Huh extrañados.

- Qué dices tío, es muy arriesgado.

- Con mis conocimientos de informática podría piratear el sistema de seguridad, y abrir la caja fuerte. En una noche entraríamos, y nadie sabe quien ha sido.

- Oye, pues no va a ser tan mala idea eh…

Sonó un teléfono móvil.

- Es el mío - dijo Huh.

- ¡¡¿Tienes la melodía de Macho Man?!! No comment…

Huh se avergonzó y contestó la llamada.

- ¿Quién es?

- Hola Huh, soy Carlosman.

- Ah, hola, ¿qué tal?

- Pues un poco aburrido, he pensado que podríamos quedar pa hacer algo por ahí.

- Vale, es buena idea.

- ¿Dónde estáis? Que voy pa allá.

- A la orilla del Manzanares.

- Joder, a saber qué haréis ahí… Bueno, en cinco minutos estoy allí.

Carlosman llegó, y D'oh le preguntó:

- Estamos planeando un atraco al Caja Madrid, ¿te apuntas?


Capítulo puesto a las 01:08 pm por
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CAPÍTULO 17

(Para escuchar este capítulo pincha aquí).


- Caja Madrid ¿eh?

- Si.

- Me pilla mu liao... ¿Cuánto podríamos sacar?

- Millones.

- Millones, ¿eh?

- Sí.

- ¿Y cuándo lo haríamos?

- Vamos a mi casa y lo hablamos.

- A tu casa ¿eh?

Siguieron a D'oh hasta su casa, y al llegar a la puerta de su piso vieron a un ladrón intentando abrir la puerta con una orquilla.

- ¿Pero qué coño haces?

- Es que me he dejado las llaves dentro.

- Pero a ver, subnormal de los cojones, ¡la casa es mía!

- ¡Mierda!

Una vez se fue el ladrón, entraron en la casa.

- Mirad chicos, el otro día mientras limpiaba el polvo encontré esto...

- ¡Coño! ¡La madre de Shad en bolas!

- ¡Ups! Quería decir esto...

- ¡Un plano de las instalaciones de Caja Madrid! Me parece perfecto, nos ayudará mucho... Seguro que te lo compraste con la colección en fascículos que regalaban con el periódico.

- Sí, y además nos podemos distribuir el trabajo según las características nuestras.

- ¿Cómo?

- Pues es muy fácil, Huh, tu te encargas de las cosas de informática, la base de datos es fácil de sabotear, además, te ayudare yo...

Huh se le quedo mirando contrariado. D'oh le vio y rectificó:

- Bueno, yo casi mejor que me encargo de robarlo, Shad que me ayude a entrar, mientras que Carlosman - dijo esto y miró a Carlosman -, tú tendrás que comer fabada, así podrás sobrevolar la zona y avisarnos de la presencia de la poli.

- Vale, me parece bien.

- Quedamos en la puerta del piso franco a las doce de la noche.

- ¿Qué piso franco? No tenemos ninguno...

- Mi casa servirá, nos pilla a 5 min del banco... - dijo Huh.

- ¿Y si quedamos en la mía? - dijo Shad.

- ¿Por?

- Porque vivo en el contenedor de basuras del banco.

- Vale.

- Nos vemos.

Cada uno siguió haciendo su vida normal, y a las doce de la noche se encontraban allí, vestidos de negro, excepto Carlosman, vestido completamente de naranja fosforescente... Se tuvo que cambiar claro...

Una vez Carlosman se hubo puesto ropa negra (de licra, pa seguir en su línea), Huh abrió su portátil y empezó a teclear.

Estuvo largos minutos dale que te pego a las teclecitas, y al final, llegó hasta donde estaba el sistema de control de alarmas. Ese sistema estaba protegido con una contraseña, que tendrían que averiguar.

- ¿A alguien se le ocurre algo? - dijo Huh mirando a sus compañeros -. Que cada uno diga algo, a ver si acertamos.

- Somosunosladroneshijoputas.

- Lamadredeshadestabuenisima.

- Hacemosbacanalesporlasnoches.

- ¡Bingo! Has acertando Carlosman, es Hacemosbacanalesporlasnoches.

Huh desactivó las alarmas y dijo:

- Bueno, he conseguido desactivarlas, pero solo tenemos 10 minutos, entonces volverán a estar activas.

- Joder macho, que putadón.

Carlosman se tiró un pedo, y despegó. Subió varios metros, desde allí vería bien si viniese la policía.

- Shad, D'oh, es hora de que entréis.

Treparon por la pared con unas cuerdas, y se colaron por los conductos de ventilación. Siguiendo los planos que tenía D'oh, llegaron a la caja fuerte. Llevaban puestos unos auriculares para que si la policía llegaba, Huh les pudiera avisar.

Shad, colocó unos cables con sus poleas, y ató a D'oh a su arnés.

- Buena suerte amigo.

Dicho esto, D'oh se dejó caer.

Se deslizó lentamente, mientras Shad iba soltando cable. D'oh sacó un saco, y empezó a meter los fajazos de billetes dentro.

Una vez hubo llenado el saco, le hizo una señal a Shad, quien le subió. D'oh dejó el saco al lado suyo, y volvió a bajar.

Llenó otros dos sacos, y cuando bajó por cuarta vez, Huh les dijo por el micrófono:

- ¡¡Cuidadín quietorl!!

Eso significaba que los diez minutos habían pasado, y que tenían que tener mucho cuidado, pues si algo tocaba el suelo, la alarma sonaría.

Shad estaba subiendo a D'oh, quien portaba otro saco lleno de pasta. Un goterón de sudor empezó a escurrirse por la cara de D'oh. Aquella gota le llegó hasta la punta de la nariz. D'oh tenía que hacer algo, pues si esa gota tocaba el suelo, estaban perdidos.

La gota empezó a caer, entonces D'oh puso su mano debajo de ella y evitó que cayera al suelo.

El problema, era que para coger la gota, D'oh había soltado el saco de dinero, que cayó con fuerza al suelo, haciendo que la alarma sonara estrepitosamente.

Shad subió rápidamente a D'oh hasta el conducto, y empezaron a gatear a través de él para encontrar una salida. Se oyó un grito procedente de un guardia de seguridad:

- ¡¡¡¡A COMISERIDA!!!!

Fuera del banco, Carlosman bajó a tierra para decirle a Huh que se acercaban decenas de coches patrulla. Huh se lo comunicó a Shad y a D'oh por el micrófono.

- Shad, tenemos que salir de aquí por donde hemos venido o estos hijoputas nos reventarán el fistro de abajo.

- Démonos prisa.

Gatearon lo más rápido que pudieron, hasta que por fin llegaron hasta donde estaban Huh y Carlosman.

- ¡Bien! ¡¡Lo hemos conseguido!!

Sus caras de felicidad cambiaron al ver que dos policías estaban tras de ellos.

Uno de ellos disparó hacia D'oh, pero en un movimiento fugaz, Carlosman interceptó la bala.

Inmediatamente el otro policía mató a su compañero.

- ¡¡Carlosman!! ¿Estás bien? - dijo D'oh lloroso.

- Pos claro que sí, soy un superhéroe, las balas me las paso yo por el forro, si no te iba a salvar tu puta madre, jajaja.

Se impresionaron al ver como el policía había matado al compañero.

- ¿Por qué le has matado?

- Veréis, estoy divorciado, mi mujer se quedó con la custodia de mis dos hijos, gano un sueldo de mierda y más de la mitad se lo tengo que dar a ella. Si me dais un millón de euros, les diré a todos mis compañeros que habéis escapado en un coche por la M-30.

Huh sacó unos fajos y se los entregó al madero.

- Gracias - se dijeron mutuamente.

Montaron en el Carlosmóvil de nuevo, y marcharon a la casa de D'oh para contar el dinero y hacer el reparto.

Tocaban a diez millones de euros cada uno.

Los gritos de felicidad y los saltos de euforia reinaban en el salón de aquella pobretona casa. Se abrazaron todos y se felicitaron entre sí.

- Bueno - dijo D'oh -, ahora vallámos todos juntos a disfrutar de la vida como nunca lo hemos hecho.

- No - contestó Carlosman -, yo no puedo acompañaros.

- ¿Y eso por qué?

- Tengo un sueño que ahora puedo cumplir con este dinero.

- ¿Y qué sueño es ese?

- Ser bailarín de Broodway.

- Bueno, cumple tu deseo.

- Espero volver a veros alguna vez… sois mis mejores amigos.

Entre lágrimas, se dieron otro fuerte abrazo y Carlosman emprendió el vuelo.

- Bien amigos… de nuevo somos tres.


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CAPÍTULO 18

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Se fueron a casa, bueno, a la de D'oh, que ya estaba un poco quemado por el morro de los amigos que se había echado.

- Bueno, ¿qué vamos a hacer con todo el dinero que tenemos?

- No se, yo me voy a sobar.

Se fueron todos a dormir, y despertaron a las once de la noche.

CINCO DÍAS DESPUÉS DE LA LLAMADA.

Por la noche, en casa de D'oh:

- Podríamos llamar a algunas putitas...

- Como quieras...

Dicho esto, se puso D'oh a marcar las teclas del teléfono. Dos horas después seguía y seguía marcando...

- ¿Diga?

- Hola, muy buenas noches, queríamos unas putas.

- Puta tu madre, ¡cabrón!

- Ups, perdone señora, me equivoqué...

Marcó de nuevo:

- ¿Sí?

- Hola, queríamos unas putas.

- Sí, un momento, que le paso con la centralita.

Mientras el telefonista decía esto, pensaba: "Voy a joderle la vida a este mamón, ya verá..."

- ¿Diga? - dijo una voz grave.

- Hola, queríamos unas jodidas putas, cojones...

- Hombre, le aseguro que jodidas van a estar. En fin, le mandaré a tres de mis mejores guarris.

- Vale, ¿a qué hora vendrán? Más o menos...

- Pues sobre la 1:23:43 aproximadamente.

- Vale, hasta entonces.

Pasaron las horas, cenaron algo, y se cagaron en algunos fajos...

- Pero estás gilipollas o qué.

- ¿Qué pasa?

- ¡Que no te cages en el dinero!

- Si somos ricos...

- Tu lo has dicho... RI-COS, ¡no subnormales!

- Bueno vale, no lo volverá a pasar...

- Así me gusta. Y ahora vete a ese rincón y piensa en lo que has hecho.

"Din-don". Las putas estaban en la puerta y nuestros compañeros se estaban preparando. Entraron a la casa... iban sin depilar, pero hacía tanto que no repartían pistacho que les daba igual.

Las putas comenzaron a bailar eróticamente.

D'oh cogio a la suya, y la comenzo a tocar los pies, y cuando subió hasta la entrepierna:

- ¡¡AAAAAAHHHHHHH!! ¡Eres un tío!

Los demás también se dieron cuenta de que sus putas eran machos.

Aun así, les porculizaron, y después de ponerse bien el hojaldre y despedirse de los maromos, sólo pensaban en una cosa... bueno en dos... mejor en tres... bueno, en varias cosas:

1. Vengarse en el telefonista (de telefónica), ya que les había pasado con un burdel de travestis.

2. Vengarse de los que les habían porculizado hasta la fecha.

3. Comerse un pastel de nata.

4. El asesino que les llamó hace cinco días seguía suelto...

SEIS DÍAS DESPUÉS DE LA LLAMADA.

El día después de la orgía, despertaron con condones en la boca, calzoncillos por encima y de más.

- Bueno, ya estamos descansados, ahora toca un poquito de venganza, mwahahaha.

- Eso eso, ¿quién nos queda?

- Yo que se, ya ni macuerdo, a ver que piense… creo que los individuos esos submarinos y los hijoputas de Telefónica.

- A ver, ¿hay sugerencias?

- Hombre, pues mejor empezar por Telefónica que nos jodieron la noche.

- Enga va.

Salieron con dirección a las oficinas de Telefónica, pero se dieron cuenta de que no llevaban arma alguna, y que con toda la pasta gansa que tenían podían adquirir armamento de calidad.

- Ostias tío, lo que estaría guapo es atacar desde el aire con un helicóptero.

- Pero retrasao, si no tenemos ni puta idea de pilotar.

- Pues mejor aun, un tanquecillo.

- Excelente idea Huh, con un gran tanque podríamos destrozar el edificio, jojojo.

Así que se fueron a la tienda de tanques de la Vaguada.

Entraron a la tienda, y percibieron un fuerte olor a mierda.

- Por diox, que puta peste.

- Joder, ¿quién se ha muerto aquí?

Encontraron la fuente del olor en el dependiente: una mierda rosa pinchá en un palo.

- Buenos días, ¿qué desean?

- ¡¡Joder macho!! ¡Eres una puta mierda! - dijo D'oh.

- ¿No me digas? - dijo la mierdecilla mientras empezaba a llorar.

- Uy uy, perdona, pensé que lo tenías asumido, no se ven muchas mierda pinchás en palos a diario. Bueno, ¿cómo te llamas?

- Mojón Cabrón.

- Juas, muy apropiado nombre, sí señor, ¿o debería decir sí mojón?

Huh y Shad se descojonaron por la gracieta, y Mojón Cabrón lloró más aún.

- Jojojo, perdona tío, ya se que la vida es una mierda.

- ¡¡Jajajajajajajajajajajajajaja!! - Huh y Shad se morían de la risa. La mierdecilla lloraba desconsolada.

- Bueno bueno, no nos pongamos así - dijo D'oh -, a ver, cuéntanos, ¿de qué eres mierda? ¿De perro? ¿De gato? Aunque me extraña que un animal cague una mierda rosa.

- No, verás, soy una mierda que se ha ido formado con el tiempo, a base de la putrefacción de mierdas humanas en las alcantarillas.

- Joder, que hijo de puta, por eso apestas de esta manera cabronazo. A ver, ese palito que tienes clavao, ¿cómo llegó a ti?

- Verás, hay gente pa to… El palo estaría recalcitrao en algún excremento, porque nací con él.

- Mmm, que bien que bien, y… ¿Qué tal te va el negociete? ¡¡Porque vaya MIERDA de local tienes ehh!!

- ¡¡¡JAAAAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!! - a Huh y a Shad les daba algo.

- Pues el negocio me va fatal, con esta peste que suelto no me compra un tanque ni su puta madre, pa qué nos vamos a engañar…

- Pues mira, nosotros queremos comprar un tanquecillo, mi apestoso amigo.

- Oh señor, que bueno es usted.

- Ahórrate las blasfemias hijo, estás en la casa del Señor.

- ¿Qué?

- Que me llames D'oh. Y estos son Huh y Shad.

- Ok, ok, venir por aquí, que os enseño los modelos de tanque que tengo.

- Amonos.

Bajaron unas escaleras, y llegaron a un amplio sótano repleto de tanques gigantescos a ambos lados.

- Joder cagarruta, aquí huele peor que arriba.

- Qué quieres macho… aquí duermo.

Después de unos minutos observando tanques, y escuchando explicaciones de Mojón Cabrón, nuestros amigos se decidieron por uno de los tanques color camuflaje.

- Buena elección, si señor. Y… si no es mucha indiscreción claro está, ¿pa que coño queréis un tanque?

- Verás, los de Telefónica nos pasaron con un putiferio de transexuales.

- Juas que putada más gorda por Diox. Vamos, que lo que queréis es derrumbar la centralita.

- Correcto.

- Pues, si queréis os hecho una mano, cualquier cosa por joder a esos ladrones hijoputas.

- ¡¡Claro!! ¡Cuantos más mejor!

- ¡¡Oh, muchísimas gracias!! Al nacer por mutación, no tengo familia, y con este pestazo que echo no tengo amigos.

Mojón Cabrón le dio un gran abrazo a D'oh, quien al verse impregnado de mierda, no pudo hacer otra cosa que exclamar:

- Serás mojón cabrón y… ¡¡Mojón cabron!!

Y arrearle una buena patada. La cagarrutilla, salió catapultada hacia la pared, y se desparramó por todo el suelo.

- Ostias tú, que me la he cargao.

Las piececillas de mierda empezaron a arrastrarse por el suelo, se unieron todas en una, y Mojón Cabrón resurgió de sus cenizas.

- ¡Wow! Eso ha sido fantástico tío.

- Jeje, no se acaba tan fácilmente con una mierda cabrona, por cierto, perdón por mancharte, pero la emoción me perdió.

- Tranquilo hombre, es cuero, saldrá sin problemas. Bueno chicos, ahora, a por esos cabronazazos. ¿Cuánto te debemos Mojón?

- Nada hombre, vuestra simple compañía y amistad me es suficiente como pago.

Los cuatro se montaron en el tanque, y Mojón Cabrón arrancó. Iban por la carretera destrozando coches a su paso, cuando por fin estuvieron en frente de las oficinas.


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CAPÍTULO 19

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- Bueno, ya estamos aquí.

- Sí.

- ¿Tú crees que deberíamos dar el chupinazo y pirarnos?

- No se... demasiado fácil.

- Eso es cierto.

- Sí.

- Vamos a hacerlo mas difícil.

- ¿Cómo?

- ¡Comiendo! Joder, eres una mierda muy preguntona.

- Pardon.

- Bueno, que no vuelva a ocurrir. Metámos el tanque por la puerta y nos liamos ahí.

- Vale - dijeron Huh y Shad.

Pero antes de terminar de hablar, Mojón había atentado contra el edificio, que se desplomó.

- Jajajaja, ¿habéis visto eso chicos?

- Te parecerá bonito.

- ¿El qué?

- No nada, que nos has jodido el plan.

- Bueno, me voy al baño que tengo que cagarte un hermanito - dijo Huh.

- No te pases.

- Es broma.

Salieron del tanque, y Mojón Cabrón propuso ir a visitar a un antiguo compañero suyo del trabajo, llamado Peste.

- Es muy gracioso, y han hecho varias películas sobre él - dijo Mojón.

- ¿No será esa de un tío que se pelea contra muchas réplicas de un hombre salido vestido de smokin?

- No.

- Vale.

Llegaron a casa de Peste, que estaba sentado en el sofá. El tipo era un cacho de vomito formado por trozos de pizza y de pepinillos.

- ¡Joder! Menuda panda estais hecha, sólo os falta un moco.

Huh y Shad rieron. Entonces salió un moco de la cocina preguntando si le habían llamado.

- Madre mía... yo me suicido...

- Y yo contigo

- No.

- Ok.

D'oh preguntó:

- Bueno a ver, el moco este liquidorro cómo güevos se llama.

- Me llamo Mocardo.

- Vale.

Mojón Cabrón, les explicó a Peste y a Mocardo que sus nuevos amigos buscaban venganza por unos seres submarinos que les habían porculizado días atrás.

Peste y Mocardo accedieron a ayudarles.

Iban en el tanque, dirección al lugar, cuando D'oh, Huh y Shad, se desmayaron por la reconcentración de olores de mierda y vómito.

Tras unos minutos, despertaron gracias a que Mojón Cabrón les echó un poquito de agua fresca en la cara.

- Bueno, ya hemos llegado, nos sumergiremos en el agua con el tanque.

- ¡¡¿Cóooomoooooo?!!

- Qué te crees chavalote, este tanque es de calidad, submarino y todo.

- Que nivelazo pisha.

Se metieron en el agua, y tras recorrer unos kilómetros, dieron con la ciudad. Observaron que Mojón Cabrón, Peste y Mocarro se metían en el cañón. Peste dijo:

- Dispararnos.

D'oh obedeció, y observó como sus amigos salían despedidos hacia los habitantes de la ciudad.

- Joder, que asco macho, queríamos vengarnos, pero esto creo que es demasiado.

- ¡¡Mira mira!! Mojón está introduciéndose en la boca de ese tío.

- Juass, que mojón más cabronazo.

- Ya te digo.

- Eso que están haciendo es peor que una porculización eh…

- Ya te digo, me están dando pena y to.

- Mira, ya vuelven.

Mojón Cabrón, Peste y Mocardo entraron en el tanque por donde habían entrado.

- Qué chavales, ¿qué os ha parecido?

- Os habéis pasado un guevo macho, ha sido mazo de gore.

- Juas juas.

- Bueno chicos - dijo Peste -, yo y Mocardo nos tenemos que ir a grabar otra peli, espero veros en otra ocasión.

Salieron del tanque y se fueron tan felices cogidos de la mano.

- Vamos pa mi casa, y decidimos que hacer ahora.

Llegaron a la casa de D'oh, llamaron a Radiopizza, y mientras esperaban se echaron un mus.

"Toc toc". Llamaban a la puerta.

- Ya habro yo.

- Anda pues claro, es tu casa y voy a abrir yo, ¿no te jode?

D'oh se acercó a la puerta, miró por la mirilla y vio que era el chico de Radiopizza.

- ¡Chavales! ¡¡Han llegao las pizzas!!

D'oh abrió la puerta, y el chico de las pizzas se le abalanzó, le tiró al suelo y le apuntó a la cabeza con una pistola.


Capítulo puesto a las 01:11 pm por
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CAPÍTULO 20

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Al abalanzarse sobre D'oh, este último se cagó en los pantalones, y el de las pizzas al percibir este olor insoportable se puso mas furioso si cabe.

- A ver, quieto todo el mundo. Las chicas que se pongan a la derecha.

- Huh, creo que te confundió con un chica, jajaja.

- No, creo que es tu puta madre que me debe de estar comiendo el culo...

- No te pongas así Huh, era una broma.

- A ver, ¿dónde tenéis todo el dinero?

- No tenemos dinero, somos pobres...

- Me he enterado de que robasteis el Caja Madrid, así que no me vengáis con tonterías...

- Este hijoputa lo sabe todo, Shad, llévale donde el dinero.

Le llevo a una sala enorme, donde el dinero rebosaba por doquier...

- Si es que somos subnormales, mira que guardar el dinero en la sala de cristal que da a la calle...

- Claro cabrones hijoputas, ¡si no cómo lo iba yo a saber!

- Anda que...

- Bueno, a ver que va a pasar...

- Ah, perdone señor ladrón. Tome nuestro dinero.

Se llevó unas cuantas bolsas y les dejó pelaos.

- No estamos del todo pobres...

- ¿Por qué dices eso D'oh?

- Bueno, pensé que no os daríais cuenta...

- ¿Qué pasa?

- Me guardé unos cuantos eurillos en los calzoncillos de mi cómoda...

- ¡Bien! ¡Lo hiciste pensando en nosotros!

- ¿Eh?... Ah sí, claro claro, por vosotros...

Estuvieron horas contando el dinero que les quedaba, y llegaron a una conclusión:

- Bien, tenemos trescientosmil euros.

- Hay que administrarlo bien o nos quedaremos sin un chavo.

- Sí, debemos racionarlo y que cada unos se quede con su parte.

Lo racionaron. Tarea ardua y difícil, ya que ninguno sabia dividir. Tuvieron que llamar a un vecino que dividiera la suma a cambio de dinero. Al final, con ciento ochentamil euros divididos por tres, se quedaron con sesentamil cada uno.

- ¡Bien! ¡Soy rico! - dijo el vecino.

- Bueno, vete ya a tu puta casa.

- ¡A mi casa, no! ¡A las Maldivas!

Al rato, vieron salir corriendo al hombre medio calvo en albornoz de rosas, y en alpargatas, con su parche en el ojo, subiendo en un Ferrari con una cacho de rubia que flipas.

Al rato, vieron salir a una señora de la casa del vecino, medio calva, en albornoz de rosas, y en alpargatas, con su parche en el ojo, corriendo detrás del Ferrari gritando:

- ¡¡Rodolfoooo!! ¡¡Que me tienes que limar los cayos!!

- Que barrio tan raro... - exclamó Huh.

- ¡¡AAAAAAAHHHHHHHHH!!

- ¡¡¿Qué?!!

Vieron a Shad señalando a la pared muy asustado.

- ¿Qué te pasa Shad?

Al rato descubrieron por qué tenía miedo, en la pared estaba escrito con sangre humana: D'oh es homosexual, no os acerqueis a él.

- ¡No! E-so-so-so-sobisón son son, quiero bailar, sobisón son son, quiero bailar.

Nadie sabe por qué hizo eso, pero mientras cantaba, bailaba con un ritmo muy pegadizo, que hizo que D'oh y Huh le siguieran con unas faldas hawaianas.

- ¡No! ¡Eso no! ¡Lo de al lado! - gritó Shad.

- ¡Dios mío! Ahí pone... sí hombre... pone... esperad que me ponga las gafas de leer... ¡Ya! Pone: "Mañana hará una semana desde que visteis el vídeo. Moriréis."

- Ah bueno, ahora me quedo mucho más tranquilo. Lo que ponía sobre D'oh era mucho peor.

- Sí.

Mojón Cabrón salió del baño diciendo:

- Perdonad chicos, estaba cagando.

Pero al ver el mensaje...:

- ¡Mierda! ¡Me viene el apretón otra vez!

Huh salió corriendo y se dio contra la pared.

Recuperado Huh, pudieron idear un plan para que el asesino no les pillase.

Mojón Cabrón salió por fin del baño diciendo:

- Joder, si es que me doy asco hasta a mi mismo.

- Tío, ahora habrá que llamar al fontanero pa desatascar toda esa mierda.

Se acomodaron todos en los sofás, y D'oh dijo:

- Bien chicolinos, según los mensajes y eso, mañana va a venir un asesino loco a matarnos.

- Tenemos que actuar.

- ¿Alguna idea?

- Yo creo que deberíamos irnos del país.

- Cojonudo, vámonos a… ¡¡Okinawa!! - dijo Huh.

- Diox, que pesado con esa mierda. ¡Ups! Perdona Mojón.

- Nah, tranquilo, no pasa na.

- ¡Hey! Mi abuela tiene una casa en Matalachocha de Abajo, podíamos pasar allí unos días - dijo Huh.

- Cojonudo, es dentro de España, pero por lo menos no nos gastamos ni un chel.

- Lo dicho, vamos pa allá.

El tren llegó a Matalachocha a la una de la mañana.

- Güeno, venid por aquí - dijo Huh -, la casa de mi abuela está por aquí.

- Oye, una cosa, ¿tu abuela no pondrá pegas? Recuerda que el hijoputa este huele que echa pa tras…

- No te preocupes, ella estará encantada.

- Bueno, bueno.

"PPPRREEEEEET".

- ¡¡¡AAAAAAAAARRRGGG!! ¡¡¿Quién se ha cagao?!! ¡¡ME MUERO!!

D'oh, Huh y Shad agonizaban en el suelo, y Mojón Cabrón se sonrojó.

- Perdonar chicos, pero es que estoy pachuchillo de la tripa.

Llegaron a la puerta de la casa de la abuela de Huh.

- ¡Diox! ¡¡Pero si esto es un palacio!!

- Juas, mi abuela, que tiene sus negocios.

Llamaron a la puerta y abrió lo que parecía ser un mayordomo.

- Hola, soy el Mayor Domo, ¿qué desean?

- Hola tío - dijo Huh -, ¿está por ahí el Menor Domo? Necesito hablar con él.

- Claro señor, un momento.

La puerta se cerró, y tras unos segundos, se volvió a abrir.

- Hola, soy el Menor Dom… ¡¡Huh!! ¿Qué te trae por aquí?

- Po ya ves, que yo y mis amigos hemos decidido pasar unos días con la abuela.

- Venga, pasar, ya verás que contenta se va a poner doña Rubidia.


Capítulo puesto a las 01:12 pm por
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