Entry: CAPÍTULO 3 Friday, July 22, 2005



(Para escuchar este capítulo pincha aquí).

Avanzó hasta llegar a una calle chica, con múltiples tiendas. Había de todo y vio una tienda con un dibujo de un palo alargado y entró sin más dilación.

Dentro del habitáculo había un hombre anciano con pinta de monje ancestral esperando tras el mostrador.

- Hola, quería una.

- ¿Usted? Bueno, hay de todo en este mundo... acompáñeme.

Entraron a una habitación parecida con un montón de vainas que parecían contener katanas. D'oh no se lo pensó y cogió una con un color mate.

- Es curioso, cojo una color mate pa matar.

- No comment - dijo el dependiente -, pero son 1000 yens.

- ¡Joder! ¡Qué caras están las katanas hoy en día! - dijo -. Bueno, adios buen hombre.

Cuando D'oh salió, el hombre pensó: "vaya tipo mas extraño que me ha tocado hoy,

¿qué se creerá que ha comprado?"

D'oh ya tenía lo que el había venido a buscar (o eso creía), así que volvió a su casa.

Eran las 12 de la noche, la hora en la que todos los obreros se reunían en la obra al rededor de una hoguera para hablar de sus cosillas. Era el momento perfecto para la venganza.

Se acercó lentamente por detrás, oculto entre los matorrales.

- ¡¡¡¡AAAAAAAAAHHHHH!!!!

D'oh se pinchó con un rosal.

- ¡Su puta madre, cómo duele!

Sorprendentemente, los obreros no le habían oído, porque estaban a su bola, bailándose unos claqués.

D'oh pegó un salto acrobático y cayó delante de ellos. Les enseñó la vaina de la katana.

Los obreros se acojonaron y se hicieron caquita en sus lindos y coquetos monos de trabajo. Entonces D'oh susurró:

- Y ahora… comienza la fiesta.

Desenfundó su katana.

- ¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!

Exclamaron todos los obreros al poder observar, que lo que D'oh tenía en la mano, no era sino un enorme consolador.

D'oh estaba confuso, no sabía por qué se reían aquellos individuos. Y entonces lo vio. Vio lo que tenía en la mano. Dijo:

- Da igual, con esto también puedo daros pal pelo.

Y comenzó a porculizar a todos los obreros con aquella gigantesca aberración. Los obreros gritaban y lloraban de dolor. D'oh estuvo torturándolos durante horas, hasta que le dio un calambre en el brazo que le provocó un ataque de risa inesperado.

Empezó a correr calle abajo. Había torturado a aquellos obreros, pero su sed de venganza aún estaba por saciar.

- ¿Por qué habrá cambiado de negocio Peperonni Hanzo?

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